lunes, 7 de febrero de 2011

30 LA NUBE QUE ACECHA




© Foto: Sergi Fornasari. Burriac.
 
PRIMERO FUE EL CAOS.

Primero fue una pequeña nube de  polvo,
que venía calma desde el horizonte.
De pronto la nube se convirtió en un rebaño.
Cientos de ovejas paciendo y balando,
sin rumbo fijo, perdidas.
Ya no había perro ni había amo. 
Dejó de ser rebaño y se trasformó en manada.
Miles de toros bravos, hastiados, doloridos, corriendo. 
Los toros se alzan y en su caminar bípedo,
se divisan millones de minotauros.
El cielo irrumpe: miedo, pavor, pánico.
No hay polvo, no hay nube, no hay ovejas,
no hay toros, no hay minotauros.
Es un monstruo ciclópeo de siete cabezas.
Es un dragón alado.
Es la gente, es el pueblo, es la plebe.
Antes de la nada fue el caos.
Son los ciudadanos.

© Xavier Blanco 2011.

sábado, 5 de febrero de 2011

29 Los políticos... y el arte del toreo.

 
Hay cosas que no cambian. Este es un país de tradiciones. Os hablo del arte del toreo. Hace tiempo que la lidia abandonó las plazas, los cosos, para pasar a formar parte de nuestra cotidianeidad. Los trabajadores, los obreros, las clases subalternas que diría Raimon  ¡vamos, la mayoría! -, hace tiempo que nos hemos convertido en toritos mansos, en vaquillas, en simples cabestros. De la cuna a la plaza, de la plaza al matadero.

El viernes había Festejo por todo lo alto. Vamos, como la Feria de Abril pero en Febrero. La plaza estaba llena: de políticos patrios y foráneos, de los amos del capital, de los dueños del trabajo, de los amigos de los mercados…de todos esos. Hace tiempo que estos sátrapas se pasaron al toreo. Se han apropiado de la Tauromaquia. Oficiaba de presidenta Angela Merkel, y de alguacilillo hacía Zapatero. El aguacilillo es el  encargado de ejecutar las órdenes del presidente durante las corridas de toros. Su función principal es realizar el «despejo» de la plaza, dando una vuelta al ruedo, en recuerdo de cuando había que desalojar al público de la plaza pública para que pudiese comenzar el festejo sin peligro. El trabajo ya estaba hecho, y la plaza estaba limpia de polvo y paja. ¡Trozo de algucilillo!

Paren la música que empieza la corrida: ya salen los toros a la plaza. El primero de la tarde, de nombre “cinco millones de parados”: ¡qué monstruo¡, ¡qué bestia! Pase de pecho. Salen los picadores, unos cuantos puyazos, y continuamos. Ahora banderillas, que parece que el animal ha salido bravo, y, por último, pase de muleta y estocada mortal. Vamos ya con el segundo toro de la tarde: “el Estado del Bienestar” se llama. Buena presencia: qué tronío. El torero empieza a medir la distancia: pase de pecho, verónica, tres pares de banderillas, un pase detrás de otro y luego un desplante, muleta y estocada... y otro para el matadero. Igual suerte corrieron los cuatro morlacos que salieron a continuación, de nombre: “los salarios congelados”, “se acabaron las cajas de ahorros”, “la jubilación a los 67” y el último de la tarde “no hay derechos que valgan”. Impresionante, qué arte, qué finura, qué precisión. No hay toro que se les resista. “Estos toros ya no son como los de antes”, gritaba un entendido desde el palco. Llega la hora de los trofeos, la plaza en pie vitorea a los diestros: Olé, olé y olé. Se van escuchando las sentencias una detrás de otra: “Las medidas son magníficas”, dice Botín. “La reforma de las pensiones y la reestructuración bancaria son decisiones valientes”, comenta Sarkozy. “España realmente ha hecho sus deberes y va por muy buen camino”, dice la Merkel. El público entusiasmado, eufórico, pañuelos blandiendo al viento. Se acabó la corrida, no ha podido ser mejor: dos orejas y el rabo, el más grande de los premios. Lo nunca visto: el agucilillo a lomo de los toreros dando la vuelta al ruedo -algunos dicen que al aguacilillo antes no le gustaban los toros-. Habladurías.

¡Qué pena! Uno siempre pensó que los políticos están para servir a su pueblo. Se suponía que sirven para solucionar los problemas de la gente. Pero eso debía de ser antes; ahora nadie se acuerda de la gente. Fuera de la plaza, detrás de las vallas publicitarias, alejados de tanto festejo estaban los súbditos: los ciudadanos que  siguen su caminar ajenos al festival. Hace tiempo que el populacho dejó de ir a los toros: los parados mayores de 50 años, el miedo al despido, los jóvenes sin empleo y sin futuro, los salarios congelados, las hipotecas sin pagar, los recibos de la luz... Lo bueno de todo esto es que, aunque parezcamos una república bananera, todavía tenemos el privilegio de poder ir a votar y elegir nuevos gobernantes. Estos ya no sirven ni para carne.

Lo malo es que después de estos llega lo peor. Se va el agucilillo y viene el bombero-torero. Parece ser que Mariano Rajoy y sus muchachos estaban en la plaza, escondidos, viendo los toros desde la barrera. Esta semana una televisión amiga le había montado un bolo a Mariano, un publireportage - vamos, para lucirse -. Toreaba en plaza amiga y le habían puesto vaquillas. Pero ni por esas. Una atrevida espectadora empitonó: “¿qué medidas tiene usted para crear empleo y ayudar a los jóvenes?”-. Pobre hombre, qué aprieto, qué mala mujer, que cornada. Buscó entre sus papeles, ¡qué nervios! y se quedó mudo. Perdro J., que oficiaba de banderillero, intentó ayudarle… pero nada de nada. Busca que te busca: ”eehhhh”…”bueno”, y ahí que va la respuesta : “Que lo he escrito aquí y no entiendo mi letra”. Esto es peor que el Club de la Comedia. Este tipo es el “Chiquito” de la política. No sólo no sabe lo que escribe, lo peor es que no sabe lo que piensa. Qué importa, no hace falta programa, ni propuestas, ni medidas, en esto de la política –como en los toros-  vale con dos pases de pecho, muleta, estocada y al matadero.  


Nada está escrito y todo puede pasar. Sueño que la manada camina sin rumbo, desbocada, convertida en minotauro. Llegado ese día la suerte cambiará de bando.




© Xavier Blanco 2011.

Clika Aquí: no te pierdas el video de Mariano

jueves, 3 de febrero de 2011

28 Bob Esponja …y el capitalismo.



Si has leído el título y no  imaginas de qué va esto, te puedes dar con un canto en los dientes. Si estás vivo, pellízcate. Debes considerarte un ser privilegiado. Eres un elegido, un ser superior. Sin duda eres diferente a la mayoría, tú eres otra cosa. Eres de las pocas personas del planeta que no has sido torturada viendo un capítulo de la serie de dibujos animados “Bob Esponja”.

¿No tienes TV?. También puede ser que no tengas hijos, o que si los tienes, ya hace años que se fueron de casa. Tal vez no te hablas con tu hermana y por eso  tus sobrinos no vienen a verte. O incluso puede ser que seas  un abuelo cascarrabias y tus nietos no te aguantan. No os preocupéis, no hagáis nada por cambiar esa situación,  ese es el camino. Si te reconcilias, si vienen a casa tus sobrinitos o si te colocan a los nietos, cualquier tarde de estas te verás sentado en el sofá viendo la televisión, atrapado por “Bob Esponja”. Y si entras en ese túnel, ya nunca verás la luz. El que avisa no es traidor.

Sin más dilate, vamos con el tema que nos ocupa  hoy. Cuesta explicar de qué va esto del “Bob Esponja”, para clarificar  y no llevaros a engaño, os diré que no es un superhéroe y que tampoco es un justiciero. No te hagas ilusiones, no es un ser mítico, no es manga, ni siquiera tiene que ver con Tintin, o con nuestro Capitán Trueno. Asterix, Obelix…, frío, frío. Entremos en materia: el protagonista de esta serie es una esponja, pero no es una Scotch-Brite™ cualquiera, no. Es una esponja de mar, rodeada de  personajes curiosos y variopintos.

Para poder continuar esto he tenido que pedir ayuda a mi hija pequeña: “Es un dibujo, de color amarillo, hay una esponja y la cangrer burguer”. Dadaísmo en estado puro. ¡Vale!, no ayuda mucho, pero es lo que tenemos para empezar…Sigamos, pedí más ayuda, y esto es lo que me dijo el mediano de mis hijos: “Es un personaje de dibujos animados, muy divertido. Bob es una esponja amarilla, su amigos: Patricio, es tonto, es una estrella y Calamardo, un calamar, le gusta el arte y la música. El Sr. Cangrejo, que le gusta el dinero, tiene una hamburguesería y un cuadro con el primer dólar que ganó. Bob Esponja trabaja en la hamburguesería. El Placton le quiere robar la fórmula de la cangrer burguer. Arenita es una ardilla de Tejas y sabe Karate. Bob esponja vive en una piña en el fondo del mar…”. Si ya no lo entiendes, poco más podemos hacer por tí antes de seguir pregúntate si entendiste la Metamorfosis de Kafka, o si pudiste acabar Rayuela de Cortázar o el Ulyses de Joyce. Si la respuesta es tres veces no, no sigas, no estás preparado para esto.

Veo que además de mentirosillo te gustan las emociones fuertes. Sigamos pues. Muchos ya os preguntáis qué vale la bromita, pero ¿dónde está la relación de la esponja esa con el capitalismo?.. Ahora vamos, que el tema no es sencillo…

Empezamos: esta serie de dibujos animados triunfa en medio mundo, como no podía ser de otra forma es de producción norteamericana, de la empresa Nickelodeon. Refleja a la perfección el futuro que nos están preparando, el fin del Estado del bienestar, la precariedad perpetua, la alienación de los ciudadanos. ¿Qué dice éste ahora?...ha perdido la cordura…

Los estereotipos están claramente definidos: es propaganda subliminal pura y dura. Es doctrina. Empezemos pues...


Bob Esponja es un trabajador indefenso, vamos el proletariado. Trabaja de cocinero en una hamburguesería, de forma precaria, mal pagado, tratado con desprecio y desconsideración por su jefe. Situación que él acepta - incluso le gusta ser explotado-. No piensa, no discute. No tiene derechos laborales. Es lo que hay.



Su jefe, el Sr. Cangrejo, es el amo del restaurante: el empresario despótico, amante del dinero, el Díaz Ferrán de los fondos marinos. Maltrata a sus trabajadores, los humilla,  y sólo tiene un interés, un objetivo, ganar dinero, cueste lo que cueste y le cueste a quién le cueste. Es la figura del capitalismo salvaje, de la codicia, del desprecio al obrero.


Patricio es una estrella, el amigo de Bob: es bobo, tonto, corto, es un marginado por el sistema, un ni ni cualquiera sin futuro. No tiene estudios, no tiene trabajo, no produce, y por tanto no aporta valor. Es el que vive en la casa más modesta, más humilde. Representa a los más desfavorecidos, a los que no sirven, a los que están fuera del sistema.


Y por último tenemos a Calamardo, un ser sensible, culto, que piensa y reflexiona, que se cuestiona la situación, que se revela. Pero cada vez que se queja le pasa una desgracia detrás de otra. Es un amargado, un desgraciado, un incomprendido. Ya se sabe, el conocimiento genera frustración.

Llamarme paranoico: los más pusilánimes diréis que esto es sólo una serie de dibujos animados, simple entretenimiento, que he perdido el intelecto. Algunos, incluso, diréis que es una serie sobre la naturaleza y el medio ambiente - ¡vamos!, como un documental de la 2, cultura en estado puro -. Ilusos. Os recomiendo que leáis el libro, “Para leer al Pato Donald”, de Ariel Dorfman. Ya tiene algunos años pero sigue teniendo la misma vigencia que el primer día que se publicó. La “Cultura” puede ser un arma de destrucción masiva, un reflejo de la ideología dominante, un manual de entrenamiento, de cómo mantener viva la llama del sistema. Mientras el sistema parezca eficaz nadie lo pone en duda, todos aceptan las normas del patrón, sólo queda competir para superar al otro. No hay relaciones personales, todo es mercantil. Los niños necesitan referentes, mitos que generen expectativas, formas de vida, ideas de cómo debe ser el mundo. La factoría Disney sabe mucho de estas cosas. La cultura transmite valores, los dominantes por supuesto.

Moraleja: el amo es el que manda; a ti te toca obedecer, trabajar contento. Esto es lo que hay. Tú, niño -  me dirijo a mi hijo que ve la televisión -, debes crecer feliz, no debes de preocuparte por el futuro, tendrás un empleo precario y serás explotado toda tu vida. Y si te rebelas las cosas te irán muy mal, como le pasa a Calamardo. 


Nada escapa a la ideología. Bob Esponja es la metáfora del pensamiento dominante, es su manifestación simbólica. La imaginación evasiva. Todo depende del  color del cristal con el que se mira. El adoctrinamiento comienza en las cosa más sutiles, con mensajes simples, pero que a base de repetirlos se convierten en dogmas, en verdades absolutas. Desgraciadamente los valores de Bob Esponja son los valores que alumbra el futuro del hoy. En nuestras manos está construir un camino diferente.



© Xavier Blanco 2011.

lunes, 31 de enero de 2011

27 Egipto, los caminos de la libertad.

"Pese a la oscuridad, el rugido del trueno y el soplo del viento vienen hacia ti desde el horizonte; hay fuego bajo las cenizas".

Abu al-Qassim al Shabbi. Poeta tunecino


Algo se está moviendo por ahí abajo. La luz empieza a alumbrar en los sótanos de la injusticia, en los pozos de la miseria, en las cloacas de la represión. Sólo hay que ver las calles de Egipto, esas avenidas, esas plazas, atestadas de seres anónimos, de todas las edades, de todas las clases sociales, de todas las creencias, gritando al unísono “libertad”. 

Contagia tanta alegría. Son millones los que corren, sin miedo, haciendo frente a los secuaces del dictador que han atiborrado las calles de violencia y de humo. El Estado ha dimitido. Algunos dicen que hay grupos de policías vestidos de paisano que siembran el caos y el terror. Debe ser cierto, son los últimos bufidos del tirano que se aferra desesperadamente al poder. Por más que disparen, no hay balas, no hay fuego, no hay humo que ciegue la visión cercana de la liberación. La pandemia de libertad ha llegado a las calles de El Cairo y el virus de la emancipación se propaga como un sunami imparable por todos los rincones del país. Ya no hay vacuna que pueda detener tanta infección.

El Egipto despótico se tambalea. La tiranía está al borde del colapso. Nada, ni nadie, puede parar esto: han bloqueado Facebook, han cortado Twitter, han dejado el país sin Internet y sin telefonía móvil. Hoy han cerrado Al Yazira. La verdad y el despotismo siempre fueron por caminos separados. Es la negra noche de la dictadura que llega a su fín. La televisión del opresor continúa  bramando sus mentiras y los perros del régimen siguen  hostigando, intimidando y reprimiendo a la población. Pero ya es tarde, la calle ha ganado la batalla. No hay mentiras, no hay represión, no hay cárcel, no hay miedo que pare esta ilusión de libertad.


Más pronto que tarde los analistas buscarán los orígenes de la revuelta. La diplomacia y los chicos de Obama considerarán las causas, investigarán las razones. Dirán que la culpa es de los islamistas, de los radicales. Dirán que hay que hacer pequeñas reformas. EE.UU siempre mueve ficha. Es la historia que se repite, es la vieja receta: “que cambie todo para que no cambie nada”. No sabemos que dirá la Unión Europea, hace demasiado tiempo que los valores que rigen su política exterior son el oportunismo, la opacidad, el mutis por el foro. Pero no hace falta preguntar, no hay mucho donde buscar: la mitad de los 80 millones de egipcios malviven con menos de dos euros al día.

Es fácil de entender: es el pueblo contra la tiranía; es la plebe contra el poder indigno, apuntalado por EEUU y por la vieja Europa. Es la pobreza, es la vida miserable. Es lo viejo contra lo nuevo.

Algo grande está pasando por ahí. Es la lucha de todos. La tiranía y el poder despótico han llegado a su ocaso. No hay ideologías, no hay creencias, no hay dioses que puedan parar esta revuelta. Más allá de las ideas, más allá de la religión, está la dignidad de las personas en su lucha contra la injusticia permanente, contra el silencio cobarde de los poderosos. 

No hay otros caminos, no hay atajos, ya sólo falta lanzar al tirano por la borda. Nadie sabe qué pasará mañana. Puede que esta revuelta no triunfe: Egipto no es Túnez, y Mubarak es el guardián de la "pax norteamericana" en la zona. Demasiado dinero, demasiados  intereses que salvar. Como casi siempre, la euforia y la tragedia están demasiado cerca. Hay una calma latente, una sensación de orgullo y de felicidad. Pero también hay incertidumbre y una impresión de inseguridad generalizada. Ilusión, frustración, ansiedad, miedo, vacío. Es la lucha de David contra Goliat.

Hace ya algunas semanas que un modesto vendedor de frutas se inmoló en Túnez: esas llamas han encendido muchas mechas que ahora corren imparables en dirección a los polvorines de la injusticia y de la desigualdad. Ahora el miedo ha cambiado de bando. El basurero de la Historia tiene los días contados. El mundo árabe está en la encrucijada, en un cruce de caminos. El pueblo ya ha elegido, la calle ha ganado la primera batalla.

Mañana será otro día, contaremos otras historias, pero hoy 80 millones de almas corean la misma melodía “¡Viva Egipto!, ¡Viva la Libertad!.



“Tot està per fer, tot és possible”
 Miquel Martí i Pol.


© Xavier Blanco 2011.

domingo, 30 de enero de 2011

26 MATICES.



© Sergi Fornasari 2010. Posta de Sol.
MATICES

Es el sol que se abate, camino del horizonte:
amarillo, azul, carmesí, esmeralda, 
gris, marrón, negro, ocre, oro, tal vez púrpura.
Es la sombra de la noche, el crepúsculo que emplaza.
Es el día que huye, pero pronto será alborada.

© Xavier Blanco 2011.

sábado, 29 de enero de 2011

25 El Principito.



Llevaba horas esperando, sentada en aquella silla de cuero envejecido. La sala era áspera y mortecina. Aparte de la señora que la recepcionó al entrar, no había sido capaz de detectar presencia humana alguna. Volvió a mirar el reloj. La puerta se abrió, y un señor bajito, sin edad, con aire de persona instruida y voz grave, deletreó su nombre. Ella entró en la consulta y, sin más dilación, se dejó caer en el diván, desbocada por sus preocupaciones.

- No tengo nada contra papá Lewis, no me canso de repetirlo. Él no pudo hacer más. Sí, ya lo sé, nunca llueve a gusto de todos, pero tampoco es eso...
- Siga, por favor…
- Sí, sí, ya le cuento, sin más demora. Fácil tampoco ha sido: apareció aquel conejo y después, eso de nadar en un mar de lágrimas, crecer y decrecer, como si fuera una mujer elástica, y además lo del abanico, y eso sólo fue el principio. Mi vida ha sido una pesadilla…
- No se pare por favor…
- La verdad, los animales me gustan: el pato, el loro, el aguilucho, el ratón y el dodo.
- ¿Cómo dice?
- El DO-DO, normal que no lo conozca, hace años que se extinguió. Vivía en las Islas Mauricio. Es como una paloma. Si busca en la enciclopedia, mire la entrada "aves columbiformes". Además es un ave que no vuela. Algunos animales me gustan más, y otros menos. Entre estos últimos, el conejo blanco... y los gatos, esos tampoco…. - Se paró un momento y, sin preguntar, bebió el líquido de un vaso que había en la mesita. Saboreó el brebaje, esperó, pero no ocurrió nada. Bostezó. El señor parecía contrariado.
-  Siga Señorita, no pare, que esto se pone interesante.
- Usted no sabe lo que es discutir con una oruga azul, y ya no me paro a explicarle lo de la tortuga mutante, y lo del señor cara de pez, sería demasiado largo - el matasanos la miró extrañada -. Usted debe de creer que estoy loca. ¿Sabe qué? Ahora le hablaré de mí. No tengo hijos, ni siquiera me casé; la verdad, nunca he conocido hombre alguno. Yo siempre soñé con El Principito, era mi amor platónico, mi héroe, pero no tuve oportunidad de conocerlo. Seguro que nos hubiéramos entendido a la perfección. En el fondo los dos somos unos incomprendidos.
- ¿Y a qué se dedica usted?. Seguía mirándola.
- Es difícil de explicar. A mí me hubiera gustado ser la Caperucita Roja. Incluso me hubiera conformado con protagonizar Blancanieves, pero nunca me dejaron elegir.
- Dejemos por hoy la explicación. Mire esta imagen y dígame que le sugiere.
- Señaló con el dedo. Aquí la tiene, la reina de corazones.
- ¿Y como dice que se llama usted?
- Yo, Alicia…
- ¿Y de dónde dijo que venía?
- Se lo dije a la señora de la entrada, lo anotó en la ficha sin mirarme y sin expresar palabra alguna. Si quiere también se lo digo a usted, pero está en la ficha.
- Él observó la cartulina amarilla, llena de anotaciones, Se la quedó mirando fijamente, cómo si un cataclismo hubiera abierto una falla entre los dos. Interesante, dice que viene de "El País de las Maravillas". Grave no es, pero creo que la terapia será mas larga de lo previsto.

© Xavier Blanco 2011.


MICRORRELATOS,FÁBULAS, PARÁBOLAS, CUENTOS, HISTORIAS...

“Los microrrelatos son una apuesta por la literatura futurista cuyas innovadoras técnicas responden a las exigencias de un mundo más moderno, donde el tiempo es plata y la prosa breve es oro (...). Se trata de una literatura que está muy cerca de la prosa poética y que, al mejor estilo de los haikus, se parece a un félido veloz y cimbreante, constituido más por músculos que por grasa.” (Víctor Montoya)

Espero que os guste....

jueves, 27 de enero de 2011

24 La hora de los ciudadanos, la oportunidad de los remeros.



Tiempos duros, éstos que nos han tocado vivir. El sistema capitalista hace aguas. El barco hace tiempo que va a la deriva y el armador, impasible, sigue gritando “más madera”. ¡Qué suerte tiene esos tiburones!, esto de la crisis les vale igual para un roto que para un descosido: para bajar los salarios, para fulminar derechos que han costado años y luchas  conseguir,  para convertir el Estado del Bienestar en una jungla ingobernable... pero sobre todo sirve para cambiar nuestra libertad por miedo, y el miedo por obediencia. Son los tiempos del chantaje permanente: el de los mercados, el de los Gobiernos,  el de los dueños del dinero, el de los amos del trabajo. La ecuación es sencilla, cuanto más miedo en el ambiente más baratos salen los remeros.   

Dicen que esta es la época del conocimiento. Miro a mi alrededor: cuánta mediocridad, cuánto desatino. Esa forma de Gobierno y también de Oposición, a golpe de titular, de miedo escénico, de "cueste lo que cueste", que diría Zapatero. Las ”Cospedales”, los” Gonzalezpons”, las “Leirespajines”,  los “Mascolells” y el resto de la cuadrilla, vaya tropa. Ya está bien de tanto mago, de tanto  ilusionista, de tanto conejo en la chistera, de tanta tomadura de pelo. ¿Podrían mirar a su alrededor, bajar unos cuantos escalones y tocar con los pies en el suelo? Ahí abajo hay personas, ciudadanos, hombres y mujeres, hijos que crecen, sueños  que se rompen, ilusiones, cristales rotos, problemas, angustias  e hipotecas, muchas hipotecas. Los remeros están agotados, hartos de tanto desprecio y de tanta desconsideración.

Lo siento pero no puedo con ellos: ese esfuerzo titánico por emular a Pepe Gotera y Otilio, esos Carpantas del coso político patrio, con menos visión de futuro que Rompetechos. En este país sobra ruido y falta reflexión.  Esa obsesión por simplificar el discurso, por hablar de lo intrascendente... ya está bien de parches, de ungüentos, de cataplasmas,  de remiendos de “Zapatero”.

Que la olla del alquimista ya huele a podrido y los vapores que emanan nos están intoxicando a todos. Que la culpa no es de los emigrantes, ni de los sindicatos, ni de los nacionalistas, ni de la España de las Autonomías, ni de los homosexuales. Que la culpa la tienen las hipotecas basura; la circulación descontrolada de capitales; los paraísos fiscales; la falta de transparencia; los grandes bancos y las grandes corporaciones; las desigualdades sociales entre países ricos y pobres...me falta papel. Que el problema son ellos, el sistema, su soberbia, su codicia, su incompetencia, su falta de ideario, su desprecio a lo colectivo,  su incapacidad para abordar los problemas reales de los ciudadanos. Su desprecio al futuro, no al suyo, sino al de todos nosotros.

Ya no. No podemos delegar  nuestro porvenir en estas gentes. El barco navega en la dirección equivocada, cada vez mas alejado de los intereses de la mayoría. El barco se estrella contra el arrecife, y ellos, cual rata común -como han hecho siempre-, saltarán por la borda antes del desastre final. El temporal arrecia, son malos tiempos para los remeros.

Hay que rebelarse y coger el timón de nuestro destino: es la hora de los ciudadanos, es la oportunidad de los remeros. Hacemos oír nuestra voz y nos adueñamos de nuestro futuro, o la calle desbocada hará oír su brutalidad, que es lo que ellos quieren. 

© Xavier Blanco 2011.

martes, 25 de enero de 2011

23 Pequeñas historias...desde el tren.



Si puedo elegir, para desplazarme escojo siempre el tren. Me gusta el ferrocarril. Esos caminos de hierro que se bifurcan una y otra vez hacia ninguna parte. Ese paisaje que se escapa como si se tratara de un antiguo cinemascope. Las estaciones, los tinglados, esos vagones de mercancías desvencijados, presos del olvido. Todo eso me gusta, pero lo mejor del tren es la gente,  es el contacto, el tempo que permite la conversación, el cotilleo,  la chafardería, la lectura furtiva, la amistad efímera, lo cotidiano.

Ya iba de vuelta. Debía de ser por la primavera -¿la verdad?, no me acuerdo muy bien-. Era un viaje de trabajo, de trámite, que empecé sólo, sin compañía. Parada a parada el vagón se iba llenando de personas anónimas, de risas adolescentes, de  días de trabajo, de caras felices, pero también de pesadumbre. Yo ojeaba escondido detrás de las hojas del periódico –viejo truco de voiyeur-.

En una estación cualquiera se subió una multitud, trabajadores de la construcción en su mayoría, que habían finalizado su jornada en la obra, algunos todavía con el polvo enganchado en sus ropas.  Tres de ellos ocuparon los asientos contiguos al mío. Los dos primeros cayeron presos de Morfeo cuando todavía el tren no había cerrado sus puertas. El tercero quedó apostado frente a mí, intentado colocar sus extremidades sin rozar con las mías. No lo consiguió. Era  grande, era musculoso, fornido, enorme,  mastodóntico diría yo. Cabeceaba una y otra vez, pidiendo disculpas por haber  perturbado mi rincón de lectura.

Las conversaciones cruzadas, los saludos espontáneos y el tintineo de los teléfonos móviles atravesaban el vagón de un lado a otro, haciendo inviable cualquier concentración. El viaje se había convertido en una clase de idiomas, en una reunión de la ONU, en una convención de la Alianza de Civilizaciones. Yo seguía allí escondido, detrás de las páginas de Internacional.



Mi compañero de viaje, apostado frente a mí, seguía buscando el espacio necesario para aposentarse definitivamente entre mis piernas y el cuerpo dormido de su amigo, que inerte había usurpado parte de su asiento. Al fin lo consiguió. Cerré el diario y caí en la vida contemplativa. Él, haciendo un esfuerzo sobrehumano, de una diminuta bolsa, como si se tratara de la chistera de un mago, sacó un refresco y un bocadillo. En perfecto castellano, y antes de saborear suculento manjar, me pidió disculpas y preguntó si me molestaba. No, contesté.

Esa fue la chispa, el detonante, como si nos conociéramos de toda la vida empezamos a conversar, del tiempo, del tren, de las pequeñas cosas. Su tez clara, su cabello rubio y su acento delataban su procedencia eslava. ¿Ruso?, ucraniano pensé. Me dijo que era de Georgia, no sin antes añadir "¿seguro que no sabes donde está mi país?". Tuve suerte, le hablé de su país: de Shevardnadze, ministro de Gorvachov, que había sido presidente electo de Georgia; del Mar Negro que baña sus costas; del Caúcaso; de su historia como república ex-soviética; del comunismo; de la violencia religiosa que azota aquellas tierras... saqué petróleo de los mas profundo de mi memoria. Se veía entusiasmado. Me dijo que no hacía mucho que estaba por aquí, que en su país no había trabajo, no había futuro, que no había nada. Que se ganaba la vida, de momento, en la construcción. Que era un trabajo duro pero que no se podía quejar.

Hablamos de la crisis, de la incertidumbre, del miedo al mañana. Era instruido, listo, sagaz diría yo, y su hablar claro y pausado convirtió el viaje en una tertulia, en una reflexión permanente. Habló mucho y yo  escuché encantado. Me dió varias lecciones magistrales sobre la vida. Era licenciado en... También era campeón de Kárate, y había representado a su país en un par de Olimpiadas. De ahí su cuerpo fornido y atlético. Hablamos del Kárate y aprobé por los pelos. Me habló de la añoranza, de la familia, de como educar a los hijos, de sus sueños, y descubrí lo mucho que teníamos en común. Me enseñó una foto donde aparecían su hija, su mujer y su madre, en un paisaje rural, bucólico, olvidado por el mundo.  Estaba demasido lejos de su vida. Se emocionó, se le saltaban las lágrimas. Aguanté el tipo como pude.

El tren seguía impasible su recorrido sin reparar en las historias de sus viajeros. En una parada cualquiera, él y sus tres compañeros, descendieron  del tren y continuaron su camino. Antes de marchar me dio la mano en señal de amistad y pronunció un lacónico "¡suerte!". Retomé mi lectura, ojeando las páginas de economía.

Llegué a casa y, antes de quitarme la chaqueta, abracé a mi hija, a todos los míos. Sin saber por qué cogí el teléfono y llamé a mi madre para preguntar cómo iba todo. Sigo viajando en tren siempre que puedo. Sigo escondido detrás de mi diario buscando historias de cada día.
Algún día sé que en una parada cualquiera se subirá una señora con su nieta en brazos y, detrás, él con su mujer de la mano... Si sigo por aquí ya os lo contaré.

© Xavier Blanco 2011.

domingo, 23 de enero de 2011

22 Buitres acechando.


Las huestes de la derecha andan de fiesta, de celebración. Se han montado para el “finde” una romería en Sevilla, un festival de música tradicional - Convención Nacional, le llaman ellos -. De ésas para debatir y apañar un programilla electoral “majete” con el que presentarse a las próximas elecciones. La cosa promete. El viernes, el primer concierto lo dio José Mari, el de Endesa, y de telonero la Cospedal. Hoy la estrella invitada era Mariano. Pero, vamos, que no han parado los conciertos a lo largo de día, y lo que nos queda por escuchar hasta las Elecciones.


Puedes confiar es el eslogan elegido para tan digno evento. Música poca, ruido bastante, pero lo que no he sido capaz de encontrar, por ningún sitio,  es la letra, el famoso Programa-Programa. Te lo mires por donde te lo mires esto, más que una convención política parece una feria de quiromantes de esas de esoterismo, de echadores de cartas, de piedras filosofales, de bolitas mágicas, de pulserillas de la suerte... Vamos, que sólo tienes que preguntar y ellos te dan solución para todo: para acabar con la crisis, para crear empleo, para las pensiones, para la sanidad, para la emigración, todo con austeridad pero sin recorte de servicios públicos y con igualdad de derechos. No se les escapa detalle, y por supuesto con respeto al medio ambiente, equilibrio natural y calidad de vida. Compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. Estos tipos son unos superhéroes. No son de este mundo. Estos nos lo han enviado de otra Galaxia.

Deje de buscar señora, ha llegado el Partido Popular, el partido de los trabajadores. Se acabó el dilema ¡Compren señores!, no hay producto mejor en el mercado electoral.¡Compren, que nos lo quitan de las manos!. Y por poco que caigo de morros en el brasero. Pero uno ya es gato viejo, y mi abuela ya decía que lo importante era la letra pequeña, el prospecto, y eso que ella no sabía leer. Resulta que la ponencia sobre “transparencia y regeneración democrática” se la han encargado a Doña Esperanza, nuestra Sara Palinh, la misma que lleva meses escondiendo los contratos que la Comunidad de Madrid firmó con la trama Gürtel, la que montó aquella gestapillo de espías de medio pelo, a ésa. La de “la familia” a Mayor Oreja, pregonero de la Conferencia Episcopal, azote de homosexuales, el mismo que dijo que el aborto era “cosa de bolcheviques”. Ya no he seguido leyendo, no sea que hayan elegido a Paquito Camps, el de los trajes,  o a su amigo Fabra, el de Castellón, para la ponencia “sobre la corrupción”, y me de un soponcio. Que no se esfuercen, que ya conocemos el programa. Si es el de siempre,  la “doctrina Nissan: ajo y agua”. Estos son los de  la austeridad, sí, pero para nosotros, pues ellos siguen viviendo en el despilfarro, en la verbena permanente.

Vamos, que si no me leo la letra pequeña me la vuelven a meter doblada. Mientras escucho los conciertos, me recreo en la visión del público - 3.000, dicen que hay -. Miedo me dan tanto pirata, tanto filibustero junto. Cuánto abogado del Estado, cuánto hijo de papá, cuánto sobrino de magistrado, cuánto primo de empresario, cuánta niña pija de peluquería, cuánta mantilla y cuánta peineta. Cuánto legado, cuánto bienestar y qué poco sufrimiento. Da pánico verlos, con ese odio desbocado, con esa sonrisa burlona, con ese triunfalismo heredado, con ese “os vais a enterar de lo que vale un peine”. Qué cerca ven las poltronas. Qué cerca el poder absoluto.

Lo peor es que no necesitan programa, ni ideas, ni propuestas, no necesitan nada. A estos malabaristas del miedo les sobra con cuatro titulares, con cuatro soflamas chusqueras. Les basta con estar quietos, parados,  sobrevolando el cielo, como los buitres carroñeros, esperando ver como las ovejitas de la izquierda, las cabritas  del progresismo, ya moribundas, fallecen por sí solas. 

¿Confías? Estos me han tomado por idiota. Por más que lo maquillen, el lindo gatito cada vez se parece mas a Cerbero, aquel perro de tres cabezas y cola de serpiente que custodiaba las puertas del infierno.  Leo la portada del diario La Razón: “Empieza la Reconquista” titulan a cuatro columnas y la acompañan con la foto del abrazo de José Mari y Mariano. Esta noche no duermo y ya presiento la pesadilla: “Jose Mari a lomos de Rocinante, acompañado de su leal servidor Mariano, y al fondo los 3.000 cruzados blandiendo cada uno una Tizona, al unísono tres mil voces en grito, a por ellos, por Dios y por España”. 

Recuerdo las palabras de Max Aub al regreso del exilio "España se metió en un túnel hace treinta años y salió a otro paisaje. Desconocida. Se desconoce". El tren va desbocado, por los caminos de la ignorancia, directo al túnel.

© Xavier Blanco 2011.

viernes, 21 de enero de 2011

21 MIRANDO EL HORIZONTE.

  
© Sergi Fornasari 2010. Desde el balcón.

 
















MIRANDO EL HORIZONTE.

Un duro día. Hoy voy tarde.
Llegas a casa, te asomas al balcón y te invade el infinito.
El silencio del ocaso te anuncia que la noche llega,
que una nueva hoja caerá del calendario.
Tengo sueño.
Mañana será otro día, serán otras historias...

© Xavier Blanco 2011.

miércoles, 19 de enero de 2011

20 Me gusta Túnez.

Da gusto ver estas semanas las calles de Túnez: esas algarabías, esos jóvenes corriendo de un lugar para otro, desorientados, perdidos, buscando los caminos de la libertad. Cuánta espontaneidad, cuántas sonrisas, cuánta osadía. Las calles están llenas de adolescencia,  de niños y de  mujeres. Las calles están llenas de satisfacción.





El amo del cortijo ha huido con el rabo entre las piernas, llevándose la cosecha de varios años. Habrá que trabajar duro esos campos para que vuelvan a dar trigo. Dicen las malas lenguas que en sus maletas, además de los trajes de Armani  y los bolsos de Loewe,  el amo se llevó el  oro y el sudor de varias generaciones. Habladurías de pobre.  Pero no importa, con el oro también se ha ido el miedo y con el miedo marchó la resignación y la  obediencia. Rondando las plazas han quedado la incertidumbre, la crisis y el paro, pero sin el patrono cerca el futuro se divisa mejor. Ya sólo quedan sus perros, que ladran buscando otras manos donde comer.

Como si de un caprichoso eclipse se tratara, la sombra emboscada de la vieja Europa –otrora protectora de tanto desaguisado-  empieza a desaparecer. Tocan tambores de retirada. Dicen los envidiosos que con estos nubarrones acechando, los amigotes del patrón, los de las timbas de póquer y los guateques del sábado, andan temerosos de contagio. Y por mas que suben el volumen de la música en sus palacios de El Cairo, Trípoli, Argel y Rabat, no pueden impedir que el eco de la calle les devuelva la sinfonía de la rebelión. Mas pronto que tarde  caerán todas las fichas de este sanguinario dominó.

Me ha sorprendido especialmente el júbilo de los jóvenes mostrando orgullosos los objetos del pillaje, no por el hecho en sí, normal en una situación como esta, sino por la poca valía de lo sustraído. La mayoría salían cargados de enormes fardos  de papel higiénico. Al principio cuesta entender tanta alegría por tan poco valor. Viendo como el  dueño ha dejado el país, todo se entiende: hará falta mucho papel para limpiar tanta mierda.
© Xavier Blanco 2011.
                                                                




"Las dictaduras llevan en su seno la enfermedad de su propia destrucción”.
Gabo García Marquez, en El Otoño del Patriarca.

lunes, 17 de enero de 2011

19 Fanáticos.



Jared Loughner tiene sólo 22 años. Vivía en el 7741N, Soledad Avenue, al noroeste de Tucson, en el Estado de Arizona (EE.UU), en un barrio de familias de renta baja. Cuando tenía 6 años seguro que soñó que algún día sería jugador del equipo de béisbol de la ciudad, o que sería un cantante famoso. Estas últimas semanas ha sido portada de todos los diarios del mundo.

El viernes 7 de enero, salió de casa con una pistola Glock 19 mm. y se dirigió al centro comercial de su ciudad, donde había un acto político. Una vez allí, disparó a bocajarro contra Gabrielle Giffords, congresista demócrata, mató seis personas e hirió a más de 20. Entre los muertos está el  juez Federal John M. Roll, defensor de los derechos de los inmigrantes.

No hay duda que Jared Lugher es un perturbado, un desequilibrado, un loco. Puede que esto sea un hecho aislado, sí, pero éste no es el iluminado que se pone a pegar tiros en la puerta de una escuela. De forma premeditada Jared  fue a un mítin político, y tenía como objetivo a Giffords por sus posiciones políticas, por su apoyo a la reforma sanitaria, por su defensa de causas progresistas.

Arizona es uno de los estados con mayor voto republicano de EEUU. Es el estado con la legislación más permisiva en relación a la posesión de armas. En Arizona hay censadas y legalizadas 16 organizaciones que tienen como fin principal predicar el odio y la intolerancia. Pered Loughner tenía relación directa con varias de ellas. Sarah Palin, alterego del Tea Party, había colgado en su página web un mapa de EE.UU. donde marcaba con la mirilla de un arma a los 20 congresistas demócratas que había que derrotar en las elecciones del pasado mes de Noviembre. Gabrielle estaba marcada con una de esas mirillas por su defensa de leyes progresistas. No pudieron con ella y en las urnas revalidó su acta de congresista. En los últimos meses la convivencia se había deteriorado por el cruento debate sobre la emigración ilegal - Arizona es fronteriza con Méjico-.
Clarence Dupnik, sheriff del condado, conocido el atentado dijo “nos hemos convertido en una meca del prejuicio y la intolerancia; sólo hay que ver cómo responden estos desequilibrados a la bilis que sale de ciertas bocas cuando hablan de acabar con el gobierno”. Retórica que se acentúo a partir del 2008, cuando Obama, que no olvidemos es negro, ganó la presidencia de EE.UU.

Sacar conclusiones parece fácil, pero serían  precipitadas. El culpable de este acto execrable es Jared Loughner, de eso no hay duda, pero algo tendrá que ver el modelo de acción política que practica la derecha norteamericana contra el gobierno Obama, basado en el insulto, la descalificación permanente, la mentira y la crispación.

¿Qué relación hay entre el discurso del odio y la violencia?


Diario El Pais. El Roto.

No tengo ninguna duda: toda bomba necesita un detonador. La intolerancia, el odio y la discriminación cargan esas mentes y esas pistolas. Es el discurso el que precede a la acción. Es el loco inducido por el odio.  El efecto que este debate político crea en individuos enfermos o fanatizados es inmediato: los enviste de un áurea mística, de justicieros, alentados por la intolerancia y el odio que periodistas, predicadores y políticos vomitan día a día, desde sus tribunas, desde sus púlpitos, desde los medios de comunicación que controlan.

Una de las consecuencias principales del fanatismo es que lleva a confundir los sueños con la realidad, a creer que basta con soñar para que las cosas ocurran. En política la situación es similar y vemos ejemplos todos los días. En estos tiempos la política ha dejado de ser una ciencia social, para convertirse en un arte que algunos confunden con la magia, y es ahí donde se sitúa el fanático –mi equipo debe ganar porque es el mejor-. El problema es que el fanático camina muy lejos de la realidad, nunca toca con los pies en el suelo. Cree por fe que las cosas siempre saldrán bien. El fanático no piensa, no le importa la correlación de fuerzas, el fanático gana o pierde, blanco o negro, vivo o muerto.

Para que el individuo piense de forma autónoma, necesita cultura, conocimientos y educación. La historia ya nos ha dado demasiadas lecciones sobre ello. Este debería ser un objetivo de la democracia y por supuesto uno de los objetivos principales de los políticos. Pero en la realidad esto no sucede. Las campañas electorales se convierten en campañas comerciales, donde lo único importante es vender el producto, y para conseguir el voto hay que esconder la realidad –ésta es demasiado compleja para ser vendida sin maquillaje-.  El objetivo es obtener el voto ciudadano a través de la publicidad: y como si se vendiera un zumo de frutas hay que exagerar  nuestras cualidades y posibilidades y remarcar las incapacidades y los defectos del otro. Cuanto peor es el contrario, mejor soy yo. Este estilo de hacer política, que favorece a los grandes medios de comunicación, contribuye a aumentar el fanatismo político. No hay reflexión, no hay debate de ideas, “sólo hay imágenes violentas y palabras violentas”, como dice el senador Dick Durban. El fanático no tiene ideología, todo lo basa en la fe y la emotividad, en lo superficial y elemental de la realidad y sin ideología no hay debate, no hay política. Si fracasa la política, fracasa la sociedad y fracasa la democracia. Este es el inicio del problema.

Sólo incrementando los niveles de educación cívica y política de los ciudadanos se podrá reducir el fanatismo político que nos ha causado daños en el pasado y nos puede volver a golpear en el futuro. Se equivocan los que piensan que es esto es patrimonio de EEUU, pues la vieja Europa también está llena de fanatismo.

La política está falta de reflexión, y sea arte o sea ciencia debe estar pegada a la realidad, tiene que tener objetivos y metas a conseguir. La realidad es cada vez mas compleja y si hay algo que caracteriza estos nuevos tiempos, es la ignorancia. Y no olvidemos que la ignorancia es el caldo de cultivo preferido del fanatismo.

P.D.: Comparar esta situación con la actualidad política española no sería muy acertado. Por suerte aquí no podemos comprar un M16 en el estanco de la esquina, pero sólo hace falta  ojear La Razón, El Mundo, ABC, La Gaceta  o Libertad Digital, escuchar la COPE o ver Intereconomía, para darse cuenta que la derecha española a diario regala insultos, amenazas veladas, odio y crispación, siempre en nombre de España y de la religión. Las cosas pasan y luego ya echaremos la culpa a las parejas de hecho, a la eutanasia, al aborto, a los homosexuales  y a los nacionalismos. Dios, Patria y Rey.
Lo siento no puedo con tanto fanático.