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jueves, 16 de mayo de 2013

326 Microrrelatos indignados




|El hechicero|


No sucedió nada de lo que profetizó el hechicero. No se abrió el cielo en mil canales hasta inundar los campos y la aldea.  No llovieron rayos cegadores, ni siquiera inmensas bolas de fuego. Nada de eso aconteció. Pero ya no hay marcha atrás, el gran maestro dijo que lo quemáramos todo –las casas y las cosechas-  para que no cayeran en manos del enemigo. El hechicero sigue con sus prédicas al gran Manitú por habernos salvado de la tragedia. El camino está embarrado y empiezan a caer los primeros copos de nieve. Marchamos en fila. Los niños tienen frío. Hay caras de júbilo porque Dios se apiadó de nosotros. Y sin embargo.

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Esta es mi aportación  en la II Primavera de Microrrelatos Indignados organizada por :


jueves, 18 de abril de 2013

324 Microrrelatos indignados



| Marionetas|


La ciudad se aletarga. La calle está saturada de seres imprecisos. Crecen rascacielos entre los árboles. Todos caminan en silencio, enredados en la afonía de la noche. Intento confundirme entre ellos. Les rozo las manos e imito su caminar lento. Pero no hay respuestas, no hay miradas, ni siquiera una sonrisa esquiva o un gesto de reproche. Marchan ordenados, uno detrás de otro; equidistantes, formando una línea infinita.  Llueven luces de neón. Veo un individuo que acelera su paso, que huye de la fila. El resto sigue su caminar impasible. Luego  cae y su cuerpo queda tendido en el asfalto. Se acercan dos hombres uniformados y vuelven a ligar las cuerdas a la cruceta. Él se levanta  robotizado y se  incorpora a la hilera. Por sus mejillas de madera caen dos lágrimas que inundan el pavimento. Miro a mi alrededor, pero no distingo más color que el gris,  ni reconozco más sonido que el chirrido amargo de sus lloros al estrellarse contra el suelo. Todos sollozan. Asustado empiezo a correr hacía la lejanía. La línea del horizonte es cóncava y,  entre ella y el cielo, sólo se alza el vacío. Nadie me mira, nadie me habla. Me persiguen. Corro. 



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Esta es mi aportación  en la II Primavera de Microrrelatos Indignados organizada por :

jueves, 21 de marzo de 2013

321 Microrrelatos indignados




|El parque|

Primero llegaron los camiones, luego las grúas. El  baile de  cinchas y engranajes se incorporó a nuestra  rutina.  Estábamos demasiado ocupados organizando la cotidianeidad: la comida, la limpieza, los turnos...  Los ancianos atendían a los niños, mientras el resto se dedicaba a rebuscar entre las basuras.

Hace días que las grúas desaparecieron y, ahora,  los bloques de hormigón apenas nos permiten otear el cielo. Las criaturas se distraen garabateando en el muro. Los adultos deambulan bajo la sombra de los helicópteros. Los viejos lloran, como si no pudieran dejar de hacerlo. 

Nadie puede entrar. Nadie puede salir. Solo esperamos. Algunos dicen que nos van a matar: a cientos, a miles, a todos.  


©  Xavier Blanco 2013

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Cada día hay mas gente que se queda sin trabajo, sin casa, sin dignidad. Cada día hay mas gente que no tiene nada que comer, nada que reír. Cada día hay mas gente que duerme en un banco, en la calle, en el parque. Cada día las vallas son mas grandes, las empalizadas mas fuertes. Cada día  los muros que separan a los que mas tienen de los que no tienen nada son mas altos, inabarcables. . Cada día hay mas razones para seguir luchando por una sociedad mas justa, mas igualitaria. Diferente a esta en la que nos ha tocado vivir.


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Esta es mi aportación  en la II Primavera de Microrrelatos Indignados organizada por :

martes, 13 de noviembre de 2012

297 Mañana, a la Huelga General


Tiempos duros, éstos que nos han tocado vivir. El sistema capitalista hace aguas. El barco hace tiempo que va a la deriva y el armador, impasible, sigue gritando “más madera”. ¡Qué suerte tiene esos tiburones!, esto de la crisis les vale igual para un roto que para un descosido: para bajar los salarios, para fulminar derechos que han costado años y luchas  conseguir,  para convertir el Estado del Bienestar en una jungla ingobernable... pero sobre todo sirve para cambiar nuestra libertad por miedo, y el miedo por obediencia. Son los tiempos del chantaje permanente: el de los mercados, el de los Gobiernos,  el de los dueños del dinero, el de los amos del trabajo. La ecuación es sencilla, cuanto más miedo en el ambiente más baratos salen los remeros.   

Dicen que esta es la época del conocimiento. Miro a mi alrededor: cuánta mediocridad, cuánto desatino. Esa forma de Gobierno y también de Oposición, a golpe de titular, de miedo escénico, de "tenía que hacerlo" que diría Rajoy. Las ”Cospedales”, los ”Guindos”  y el resto de la cuadrilla, vaya tropa. Ya está bien de tanto mago, de tanto  ilusionista, de tanto conejo en la chistera, de tanta tomadura de pelo, de tanto vilipendio a los trabajadores. ¿Podrían mirar a su alrededor, bajar unos cuantos escalones y tocar con los pies en el suelo? Ahí abajo hay personas, ciudadanos, hombres y mujeres, hijos que crecen, sueños  que se rompen, ilusiones, cristales rotos, problemas, angustias  e hipotecas, muchas hipotecas. Los remeros están agotados, hartos de tanto desprecio y de tanta desconsideración.

Lo siento pero no puedo con ellos: ese esfuerzo titánico por emular a Pepe Gotera y Otilio, esos Carpantas del coso político patrio, con menos visión de futuro que Rompetechos. En este país sobra ruido y falta reflexión.  Esa obsesión por simplificar el discurso, por hablar de lo intrascendente... ya está bien de parches, de ungüentos, de cataplasmas…  

Que la olla del alquimista ya huele a podrido y los vapores que emanan nos están intoxicando a todos. Que la culpa no es de los emigrantes, ni de los sindicatos, ni de los nacionalistas, ni de la España de las Autonomías, ni de los homosexuales. Que la culpa la tienen las hipotecas basura; la circulación descontrolada de capitales; los paraísos fiscales; la falta de transparencia; los grandes bancos y las grandes corporaciones; las desigualdades sociales entre ricos y pobres...me falta papel. Que el problema son ellos, el sistema, su soberbia, su codicia, su incompetencia, su falta de ideario, su desprecio a lo colectivo,  su incapacidad para abordar los problemas reales de los ciudadanos. Su desprecio al futuro, no al suyo, sino al de todos nosotros.

Ya no. No podemos delegar  nuestro porvenir en estas gentes. El barco navega en la dirección equivocada, cada vez mas alejado de los intereses de la mayoría. El barco se estrella contra el arrecife, y ellos, cual rata común -como han hecho siempre-, saltarán por la borda antes del desastre final. El temporal arrecia, son malos tiempos para los remeros. 

Hay que rebelarse y coger el timón de nuestro destino: es la hora de los ciudadanos, es la oportunidad de los remeros. Hacemos oír nuestra voz y nos adueñamos de nuestro futuro, o la calle desbocada hará oír su brutalidad, que es lo que ellos quieren. Mañana, tenemos una oportunidad, somos mas, muchos mas. Se acaba el tiempo.

© Xavier Blanco 2012.

jueves, 5 de abril de 2012

251 Microrrelato indignado.





Este texto responde a una propuesta que podéis encontrar en el Blog de Rosana Alonso. Aquí tenéis toda la información.



Mundos paralelos.

Llueve. Las sirenas de los coches policiales arañan la noche. Revolotean los helicópteros. Se escuchan los gritos de los soldados y el chasquido indiscriminado de los percutores. Han salido: hay niños mugrientos rebuscando entre los desperdicios; mujeres de tez blanquinosa,  vestidas con harapos, que zigzaguean por las calles; brazos y manos que piden auxilio desde  las alcantarillas. Se acercan torpes. Penetran sus sombras  entre las oquedades del cortinaje. Los vemos desde la ventana. Nos  miran  con sus caras ovaladas y sus ojos desabrigados de esperanza. Afuera arde la miseria, el aire es denso, asfixiante. Llueven cenizas, huele a desesperación. El polvo penetra por las rendijas, nos atenaza la garganta. El mundo huye  sonámbulo como un avión de papel. Nos miran, vemos sus uñas de grafito desgarrando la espesura. Encendemos la televisión, dicen que han salido, que tienen hambre, que faltan basuras ahí abajo.   Resuenan las balas, la lluvia se tiñe de rojo. El mundo está en la cornisa, se desmorona, todo son grietas llenas de grietas.  Han salido. Se escuchan las sirenas, el ladrido de los perros y el silbido borroso de los proyectiles. Mamá nos llama, dice que se enfría la sopa. Llueve.


©  Xavier Blanco 2012


Publicado en Breves no tan Breves.

jueves, 29 de marzo de 2012

miércoles, 28 de marzo de 2012

248 Mañana cerrado por Huelga.


Mañana este Blog estará cerrado, haré uso de mi derecho constitucional a no trabajar. Hay motivos de sobra para paralizar mañana este país, para que los ciudadanos, de forma libre y consciente, manifiesten su mas absoluto rechazo a  tanto recorte, a tanta lapidación de derechos.

Estos tipos que gobiernan el planeta, como dice Naomi Klein, en su libro La doctrina de choque “aprovechan la crisis para poner en marcha políticas que nada tienen que ver con las causas de la misma, pero si tienen mucho que ver con la imposición de su idea de una sociedad más cruel, más desigual y menos democrática”. Se aprovecha la crisis para acabar con el Estado, que es lo que garantiza la equidad. Se aprovecha la crisis para descalificar y debilitar a los que defienden a los trabajadores. Quieren acabar con el sueño de un mundo más justo.

Aquí estamos la mayoría pagando los pecados del capital: la avaricia, la gula, la envidia y la soberbia de estos piratas. Por su mala cabeza nos han tocado años de penitencia, y ellos como los señores de la Edad Media, con el dinero ya han comprado su perdón, y continúan pecando. Qué contrasentido, los que pagan la crisis son aquellos que no la crearon. Hay que luchar contra esa ideología, contra ese modelo que prima al individuo frente al colectivo. Contra ese modelo que tiene en la búsqueda del máximo beneficio su razón de ser, y eso convierte la vida diaria de la mayoría de los ciudadanos en una guerra de todos contra todos. Hay que defender el Estado del Bienestar como elemento centralizador, que redistribuye la riqueza,  que defiende a los más débiles frente a los poderosos, que garantiza la igualdad entre todos los ciudadanos, que permite el acceso universal a la educación y a la sanidad pública. Hay que defender nuestros derechos, ésos que han costado siglos conseguir. Hay que defender esa trinchera, poco más nos queda.

jueves, 1 de marzo de 2012

242 Microrrelato indignado.










Este texto responde a una propuesta que podéis encontrar en el Blog de Rosana Alonso. Aquí tenéis toda la información.

La vida no es un cuento.

- Hola Caperucita. ¿Cómo va la vida?
 - No me puedo quejar. Encontré un empleo en la residencia de ancianos. Me encargo de la cocina y de las tareas auxiliares de limpieza. El salario no llega a 600 euros al mes,  pero me dan la comida y, lo más importante, me hacen un precio especial por la abuela. Ya sabes, la pobre nunca se recuperó del susto: el lobo, los cazadores y luego el Alzheimer, allí está bien atendida.
 – ¿Qué sabes del lobo?
 -  Poca cosa. Se cambió de móvil y le perdí el rastro… Llegó la  crisis, la empresa concentró la fabricación y deslocalizaron el cuento. La última vez que hablé con él trabajaba a turnos, pero  ahora sólo se dedican a hombres lobo, vampiros… violencia y sangre, mucha sangre. Ya no interesa la historia de una niña rubia, vestida con una capucha roja, que lleva la merienda a su abuelita. Esa historia no vende. A esas multinacionales sólo les interesa el dinero y el dinero no sabe de sentimientos, ni siquiera sabe de personas.  Son  tiempos grises, huérfanos de sueños. A ti, no te veo en tu mejor momento.
 –Si yo te contara: marchó el lobo y nos quedamos sin cuento. Mis dos hermanos emigraron, y hace meses que no sé nada de ellos. Yo empecé en la construcción hasta que explotó la burbuja inmobiliaria y todo se desmoronó.  Ahora subsisto gracias al desempleo y a cuatro chapuzas que me salen. No dejo de enviar currículums, ir a entrevistas, pero… no es fácil contratar a un “cerdito”, si te enteras de algo, llámame.
 – Qué mundo éste, es para indignarse. Hablan de eficiencia, de productividad, de recortes, cuando en realidad sólo hablan de DINERO. Eso es lo único que les importa. Que vaya bien cerdito.
 -  Adiós Caperucita. Ahora todo es diferente, hace tiempo que la vida dejó de ser un cuento. 

©  Xavier Blanco 2012.