sábado, 13 de agosto de 2011

131 La abuela cumple 100 años.







 

Presenté este relato al "Concurso de Microrrelatos sobre abogados". Ha sido elegido entre los finalistas del mes de Julio 2011. Es una adaptación de uno que envié al concurso de "relatos en cadena" de la SER. Espero que os guste.

PALABRAS OBLIGADAS: boda, palabrota, detención, birrete, orgullo


Muntaner, 12. María”. No era el SMS de siempre, ¡sorpresa, me citaba en el despacho! La puerta estaba entornada, ansioso por ese nuevo encuentro, me desnudé raudo y encendí la luz, allí estaba María, pero en compañía. La familia al completo, parecía una boda. Miraban atónitos, yo “en pelotas”, ataviado con mis camperas y el birrete de graduación. Cosas de abogados. Esa manía mía de no reparar en los detalles, no había tiempo para interrogaciones. ¿Dónde? Si hubiera preguntado ¿cuándo? Lo mejor la cara de la abuela, que entraba en ese momento. No se cumplen cien años todos los días. Con orgullo, balbuceé: "¡felicidades abuela!". Dos galeotes uniformados entraron por la puerta: “procedan a la detención del exhibicionista” –un vecino había llamado a la policía-. Un silencio aterrador invadió la sala. Carlitos, mi sobrino, aplaudió. Los demás le siguieron. Escuché a papá decir alguna palabrota.

©  Xavier Blanco 2011
_________________________________________________________

Si te ha gustado puede que también te guste leer:

viernes, 12 de agosto de 2011

130 Ráfagas /8






Ráfagas, chispas, relámpagos de verano en sólo 140 caracteres...








La conocí en la playa, me dijo que
soñaba ser una cometa, un ave que
vuela. Me impactó su foto en el diario,
se arrojó desde el octavo piso.

©  Xavier Blanco 2011

jueves, 11 de agosto de 2011

129 Cataclismo.




Hace algunas semanas los amigos de La Esfera Cultural, me publicaron en sus páginas este relato. Todavía no lo había traído al Caleidoscopio. espero que os guste.







Las gotas de sudor se precipitaban por su frente. Su cuerpo se inflamaba. El sol de mediodía eclipsaba el horizonte. Una polvareda negra, espesa y sofocante les hostigaba,  garabateando  en el cielo una caprichosa guadaña.  Habían perdido el rumbo, demasiados días viajando sin norte, demasiadas noches sin estrellas. Miró a su alrededor, un mar de arena infinito los sitiaba.  No quitaba ojo a sus hermanos, los pequeños deliraban. Quizás el olor pútrido y alcanforado, que impregnaba sus células olfativas, no les permitía respirar. El aire era espeso, denso. La muerte les perseguía sigilosa. Presentía sus pasos, cada vez más cercanos, medrando en la mudez del silencio. El cielo se oscureció. El rugir del viento penetró en sus oídos, como si una hecatombe hubiera partido en dos la bóveda celeste. Las lágrimas humedecieron su rostro. Los pequeños sollozaban. Hedía a tragedia. Presentía el final. Alzó la vista esperando alguna señal, una bandada de unicornios alados surcó el cielo.

©  Xavier Blanco 2011.

____________________________________________________

Encontrarás cultura en cualquier manifestación.


miércoles, 10 de agosto de 2011

128 Los espectros del mal.















Cuando era un chaval me gustaban las películas del oeste, esas de vaqueros. Yo siempre iba con los malos: los bandidos, los forajidos, los malhechores, con esos tipos huesudos, malcarados, tatuados de cicatrices; con los que robaban bancos, asaltaban diligencias, con esos con los que siempre perdían, con los que acababan con sus huesos en la cárcel, o acribillados a tiros en medio del Salón. La ficción es así, siempre ganan los buenos. Después crecí, y me embelesaba con los carteles de los delincuentes más buscados que decoraban las comisarías de policía: unos tipos feos, de miradas asesinas,  de facciones adustas, hoscas; ojerosos, despeinados y mal afeitados. La verdad, me apiadaba de ellos, me compadecía: esos rostros, ese rictus de sufrimiento, de abatimiento, no dejaban lugar a dudas. No eran felices, o esas fotos estaban tomadas después de una noche de resaca en el fotomatón de la esquina, o pertenecer  al  lado oscuro no debía ser tarea fácil. Luego vinieron esos posters con los terroristas más buscados, siempre el mismo patrón, y esa pléyade de psicópatas, asesinos en serie, narcotraficantes y demás ralea que adornaban las oficinas de la Interpol. Qué tiempos aquellos. Ya nada es igual.

 
Ahora el mundo va demasiado deprisa, y el lado oscuro se adapta, se acomoda, se muta, convirtiéndose en una bacteria asesina, en un virus,  en un tumor lacerante, en una toxina, en una pandemia infinita, que convierte el sistema en una cloaca pestilente, hedionda, que densa el aire, haciéndolo irrespirable. Lo peor es que ya no hay carteles en las comisarías de policía, ni posters en las oficinas de la Interpol, ahora los malos,  convertidos en piratas, en vulgares secuestradores, en salteadores de caminos,  no tienen cara, ni siquiera tienen nombre, sólo conocemos el alias, sus apodos: “los especuladores”, “el déficit público”, “la corrupción”, “las agencias de calificación”, “la deuda soberana”, “los fondos de inversión”, ”la razón de estado”, y el líder, el jefe de la banda, “los mercados”.   Son etéreos, incorpóreos,   intangibles, inmateriales, metafísicos. Estos tipos roban sueños, matan ilusiones, le sustraen a los ciudadanos su futuro, les quitan la vivienda;  lapidan igualdades. Estos filibusteros secuestran países, condenando a sus gentes a la miseria del desempleo, a la injusticia perenne. Uno se imagina a esos espectros, a estos fantasmas, a estas sombras del mal, vestidas con gustosos trajes de Armani, camisas de seda y lustrosos zapatos italianos, en sus convenciones, en sus encuentros, en sus festejos,  escondiendo sus  colas de hombre lobo, sus colmillos  de vampiros chupasangres, sus cuernos de Belcebú. En estos tiempos nuestros, los espectros del mal  campan a sus anchas; proliferan los Aquelarres,  las ofrendas orgiásticas al Dios dinero, las alharacas de brujas dedicadas a expandir el estruendo, el griterío, el ruido. Cuánto más confusión maá miedo; cuanto más miedo más obediencia. Contra estos espectros no valen los remedios clásicos, aquellos que aprendimos en el cine. Estos tipos  son inmunes a las ristras de ajos, al crucifijo y al agua bandita. A estos hay que clavarles la estaca, el punzón de plata en el centro del corazón. Qué tiempos estos que nos ha tocado vivir. La realidad siempre supera a la ficción, ahora  siempre ganan los malos.

©  Xavier Blanco 2011.

martes, 9 de agosto de 2011

127 Un elefante

- Este gordo ocupa mucho lugar y no me deja ver el león, mamá.

- Manolito, no es gordo. Es así, es un elefante.
- Será un elefante, pero es un elefante gordo. Además los elefantes no llevan sombrero, ni tienen bigote, ni comen palomitas, ni sorben la coca cola, ni hacen ruiditos. Ése mamá, digo ése.

- No señales hijo, que es de mala educación.

- Ves, mamá, como este gordo ocupa mucho lugar. Ahora no puedo ver los payasos. Me enfado. Ya no vengo más al circo.
©  Xavier Blanco 2011.

lunes, 8 de agosto de 2011

126 Ráfagas /7








Sensaciones de verano, impulsos, relámpagos, pequeños sorbos  en 140 caracteres.





Recuerdo aquellos veranos con el tiempo detenido, cautivo de la nada, esclavo del asueto y la prisa encarcelada en las mazmorras del olvido.


©  Xavier Blanco 2011.

domingo, 7 de agosto de 2011

125 Ráfagas /6 (publicado hoy en EL PAIS SEMANAL)


Foto: Palmeras en la playa de Peñíscola (Castellón). XB 2011.
Era una palmera, alta y esbelta, nació cerca de la playa. En Fiestas lloraba, sólo yo conocía las razones: anhelaba ser fuegos artificiales.

Este micro ha sido seleccionado hoy por EL PAIS SEMANAL, en la seción "Los lectores escriben, 140 caracteres para compartir sus placeres de verano".

124 El osito.

©  Xavier Blanco 2011.
- ¿Puedo quedarme con sus juguetes?.
- No empecemos Luisito, tema cerrado. No perdamos el tiempo, ¿queda algo por recoger?.
El silencio era absoluto. El niño, sigiloso, miraba a hurtadillas. Tembloroso, escondió el coche, el osito de peluche, las canicas, la pelota...
- No, ya está todo papá.
- Rápido, en este oficio hay que controlar hasta lo más nimio.
- Cuando sea mayor, quiero ser como tú, ladrón de casas. Con los nervios, el saco del botín se estrelló contra el suelo, Winnie the Pooh cobró vida. Una voz estridente, como una trompa ensordecedora, invadió el espacio.
- ¡Luís, te mato!


sábado, 6 de agosto de 2011

123 Ráfagas /5












Ráfagas, sorbos, relámpagos, impulsos de verano, libaciones en sólo 140 caracteres.


Abrí la ventana del apartamento, “Las flores de Van Gogh”,  bajé a la playa intentando encontrar un hueco en la arena, “El grito de Munch”.

©  Xavier Blanco 2011.


viernes, 5 de agosto de 2011

122 Ráfagas /4



El estío requiere sendas breves,  energías ociosas, lecturas aflojadas…continúa esta serie de impulsos, de vendavales veraniegos, en tan solo 140 caracteres. Pequeñas libaciones, sólo hemos empezado...espero que os gusten. 






Empecé el verano en crisis, mi corazón cotizaba a la baja, mi autoestima era un bono basura, a punto de quebrar apareciste para rescatarme.

©  Xavier Blanco 2011.


121 Químicamente impuro.

 

 

 

 

 

Los amigos de Quimicamente impuro me han publicado en su página el relato titulado EL DESTINO, que hace unas semanas publiqué en el Blog. Os animo a visitar este espacio de minificciones, microcuentos, brevísimos...


El destino – Xavier Blanco


Le costaba caminar, cuánto tiempo sin hacerlo. Estaba entumecida, dolorida, rígida, yerta, acalambrada. Demasiados días allí sentada, horas y horas moviendo un pie y luego el otro, flexionando las rodillas, arqueando los codos, girando el cuello. Lo peor eran las cuerdas. Pensando que la felicidad es correr y cortar el viento, saltar y tocar las estrellas. Soñando ser su propio dueño, levantó la mirada, se estremeció, lo distinguió a lo lejos. Él la observó y aceleró su caminar. Se quedó quieta, inmóvil, como si una fuerza externa hubiera paralizado sus extremidades. Presa del pánico, cerró los ojos en el mismo momento que él la asió por el cuello, y volvió a ligar las cuerdas a la cruceta. Por sus mejillas, de madera, caían dos lágrimas. Maldito destino. Volvía a ser una marioneta.
© Xavier Blanco 2011.

jueves, 4 de agosto de 2011

120 Ráfagas /3





El estío requiere sendas breves,  energías ociosas, lecturas aflojadas…continúa esta serie de impulsos, de vendavales veraniegos, en tan solo 140 caracteres. Pequeñas libaciones, espero que os gusten. 





Era verano, tu sonrisa era cóncava, la mía convexa, dos líneas tendiendo al infinito. Nos ensamblamos, el beso fue geométricamente perfecto.

©  Xavier Blanco 2011.