sábado, 19 de febrero de 2011

38 Al sol que más calienta.






No sé vosotros, pero yo más de una vez me he preguntado: "¿a qué dedican los ricos su tiempo libre?". Pero los ricos de verdad, esos que no dan un palo al agua. Banqueros, grandes empresarios, aristócratas y demás ralea. Esos que están llenos de criadas y niñeras.





Estos días mirando la prensa he encontrado una respuesta,  algunos se dedican a la horticultura.  No os equivoquéis, no hablo del cultivo de la patata, de la lechuga o del tomate, para eso ya mandan al servicio al mercado. Estos se dedican al huerto solar. Ahora me explico.


En España hay más de 54.000 instalaciones de energía fotovoltaica. El 40 % está en manos de fondos de inversión, millonarios, multinacionales y constructoras. Este distinguido grupo, recibirá en los próximos 25 años más de 30.000 millones de euros en subvenciones, con cargo a la tarifa de la luz, esa que pagamos todos. No falta ni uno: la Duquesa de Alba,  familias de renombre empresarial, constructoras, eléctricas, los Carbonell, Zara, Almirall, Abengoa, e incluso algunos imputados por el caso Gürtel - ¡vamos!, lo mejorcito de cada casa, beneficiándose de las energías renovables.
 
¡Qué susto me he dado! Es increíble. ¿Han caído abducidos por los cantos de sirena del ecologismo y de la sostenibilidad? Estos tipos han cambiado de trinchera, pensé al principio. Nada más lejos de la realidad. Mientras la burbuja inmobiliaria explotaba y el agua nos inundaba de fango y lodo a todos, barro en el que seguimos atrapados, ellos ya habían cambiado de bando, y allí estaban en la hamaca sentados, al sol que más calienta.


Ahí están ellos, tranquilos, en un sector que asegura ingresos fijos y garantizados por ley. ¡Qué listos son estos tipos!. Ellos siempre al lado del progreso: lo más nuevo, para los de siempre. Sólo hace unas semanas que  nuestro querido Gobierno nos comunicó un aumento en la tarifa de la luz del 10% , y el ministro de Industria clamaba que ese incremento no era para tanto, que equivalía al coste de  un simple café. Ahora vemos que nos quedamos sin el café y pronto nos quitarán también el croasán. Mientras eso ocurre, los de siempre siguen desayunando bufet libre. Hay cosas que nunca cambian.

© Xavier Blanco 2011.

jueves, 17 de febrero de 2011

37 Mañana será lo que Dios quiera.



Era el último día, el de las despedidas. Don Marcial, el maestro, parloteaba desgranando las últimas líneas de su discurso: “Aquí, señores, ya no podemos hacer nada más por ustedes. Espero que sean hombres de provecho”. Había caras tristes. Ya sabían leer, escribir y las cuatro reglas, con eso ya se podían enfrentar a la vida. Él seguía con su perorata: “Mañana será lo que Dios quiera, pero no se equivoquen, a Dios hay que ayudarle un poquito: con orden, con esfuerzo y con perseverancia”. Para Don Marcial todo había que hacerlo con perseverancia.
Cada uno por su camino. La mayoría subsistirían en el pueblo, trabajando las tierras y ayudando a la familia. María, Genoveva y Lucía, marcharían a la ciudad, a servir a los señores, como se había hecho siempre. Eran los caminos de la pobreza.  Juan, a peritos; Nicolás, el del colmado, al seminario, y Pedro, el hijo del médico, marcharía lejos para estudiar para alcalde, como su padre. Esos eran otros caminos.
La bocina tintineó por última vez en el mismo instante que Don Marcial, el maestro, guardaba sus papeles en el maletín: “vayan ustedes con Dios”, fueron sus últimas palabras. Él recogió su título de graduación, sus recuerdos, sus cosas y, sin despedirse de sus compañeros, salió corriendo, iniciando una carrera frenética, como si le fuera la vida en ello. Giró el pasillo, bajó las escaleras a contrapié, y se encontró en la calle. Sin ver el saludo de su madre, siguió corriendo calle abajo, cada vez más deprisa, a la derecha por la Bajada de la Iglesia, para continuar por la Calle de los Milagros, cayó y volvió a levantarse. Ya a las afueras, se paró, exhausto, dolorido por el golpe. Su sombra alargada, omnipresente, se reflejaba en el terruño seco, polvoriento y resquebrajado. Se dejó caer en un saliente del muro.
Su madre, que lo había perseguido  todo el camino, jadeando por el esfuerzo y asustada, intentó abrazarlo. Hijo, ¿qué has hecho?, ¿qué ha pasado?. Nada madre, contestó, todavía sudoroso, sin dejar de mirar el suelo. Se volvió a levantar haciendo ademán de querer  continuar la carrera. Su cara blanca y pálida,  delataba pánico. “Hijo, estoy aquí para ayudarte, ¿de que tienes miedo?”. Siguió un silencio. Miró a su madre: su rostro sinuoso, su piel arrugada, esos ojos color miel, reflejaban bondad. Ella lloraba, se abrazaron: “Al porvenir madre, tengo miedo al porvenir”.

© Xavier Blanco 2011.

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“Los microrrelatos son una apuesta por la literatura futurista cuyas innovadoras técnicas responden a las exigencias de un mundo más moderno, donde el tiempo es plata y la prosa breve es oro (...). Se trata de una literatura que está muy cerca de la prosa poética y que, al mejor estilo de los haikus, se parece a un félido veloz y cimbreante, constituido más por músculos que por grasa.” (Víctor Montoya)


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martes, 15 de febrero de 2011

36 ¿El Gobierno de los mejores?.




Hoy no os hablaré de Egipto, tampoco de la política española, ni siquiera del PP. Hoy escribo de algo más doméstico, más cercano, de éste nuestro pequeño país Catalunya. De su Gobierno: “del Gobierno de los mejores”.


Ya no os acordaréis, pero siempre podemos tirar de hemeroteca. Nuestro Artur Mas, presidente pletórico, nos prometió a todos que  formaría el “Gobierno de los mejores”. Prometió fichajes galácticos, supercracks, pero al final pasa lo que pasa y tuvieron que tirar de cantera, de viejas glorias, de algunas promesas y de algún traspaso, de la empresa privada, que llegó en el mercado de invierno.

Ahora es fácil decirlo, pero la verdad, de entrada no me gustó mucho el tema. Eso de los mejores, ¿que queréis que os diga? Como dice el refrán castellano “ lo mejor es enemigo de lo bueno”, pues eso. Lo de los  mejores me suena a Aristocracia  (del griego aristos, “el mejor”, y Krátos, “poder”), ¡vamos! la opulencia del poder.  O suena a una oligarquía, o peor aún a una plutocracia (del griego Ploutos, “riqueza” y Krátos, “gobierno”), algo así como el poder para los ricos. Yo me quedo con la democracia –el poder del pueblo-.  Aunque si lo piensas bien, a algunos les debe hacer gracia eso de estar liderados por una élite intelectual, separada del vulgo y de la masa inculta.

Ya hace algunas semanas que comenzó el partido y, de momento, esto parece que no funciona. Apuntaban a Champions y como no se enderece el rumbo nos bajan a segunda. No hay esquema de juego, el entrenador se ve poco, no hay equipo y, lo peor, están jugando al patadón, al pase largo, a defender con once. Mucho arroz para muy poco pollo.


 

Primero empezaron cambiando los rótulos del vestuario, este de Medioambiente y Sostenibilidad, fuera que no me gusta. “Trabajo”, nada de nada, ahora se llamará Empresa y Empleo. Ya apuntaban maneras. Luego vinieron las primeras ruedas de prensa “Nissan marca el camino”, que era como decir: la recuperación económica se realizará a costa de los derechos de los trabajadores. Luego hemos visto lo que han hecho en Yamaha. Marcando estilo. De la supresión del límite de los 80 Kilómetros hora, ni hablamos. Hacía tiempo que no se veía tanta improvisación junta, tanto despropósito. Han continuado con las críticas a los profesionales del sector sanitario, el apoyo a los seguros privados. Que decir de las nuevas directrices en Enseñanza, primando para el acceso a los centros públicos un factor histórico, “si tu papá ha ido ese cole, tú también puedes ir” y concertando escuelas donde se segrega por sexos. Claro, y luego la crisis, que esa vale para todo: han recortado en estaciones de metro, en Hospitales, en Centros de Salud... Cuesta saber adónde vamos, pero el camino empieza a clarearse. Si se pretendía un gobierno amigo de los mercados, un gobierno que defendiera los intereses de los poderosos, un gobierno que cargara la crisis en los hombros de los trabajadores, contra los sistemas de protección social… entonces, sin lugar a dudas, este es el “Gobierno de los mejores”.

No hacen falta ideas, ni proyectos. Estos son tiempos de desconcierto, de perplejidad. Aquí y ahora manda la economía, y esa no sabe de grises: o va bien o va mal, y parece que es lo segundo. La economía no sabe de personas, las personas son demasiado complejas. La economía está por encima de la gente. La Economía es como una rama del ilusionismo, con el mismo efecto que una bomba de racimo,  y allí por donde pasa va amasando infortunios. 

Lo peor es que ahora no podemos abandonar la política, al contrario, somos sus protagonistas principales. La crisis económica ha devuelto a la política un protagonismo inmenso, y debemos aprovecharlo. Aunque ellos solo lo quieran para mandar, el poder sirve para cambiar el mundo. La política es un instrumento imprescindible para solucionar los problemas de la gente.  El capitalismo no es ninguna ley inmutable de la naturaleza. Podemos y debemos plantear un modelo alternativo. La historia nos ha enseñado que los grandes cambios siempre han comenzado por una situación  creciente de insatisfacción y de hartazgo. Nuestro bienestar nos ahoga, pero cada vez son más los que no tiene nada que perder, sin trabajo, sin casa y sin dar de comer  a sus hijos. Hartos, ahogado por el sistema. No podemos permitir que nuestros hijos hereden un mundo peor que el que nos hemos encontrado nosotros.


No me hagáis mucho caso, tengo prejuicios cognitivos, que es lo mismo que decir que soy parcial y tendencioso. Y seguro que es verdad.

© Xavier Blanco 2011.

domingo, 13 de febrero de 2011

35 CONFUSIÓN.


© Sergi Fornasari. Posta de Sol.


CONFUSIÓN.


El día espira, escurridizo, batido.
La luz gime, yerma y estéril.
No ignora que llega el ocaso,
que el silencio de la oscuridad enmudecerá su eco.
Pueden parecen pequeñas cosas,
¿Dónde está la ternura?
La noche te susurra,
¿Se puede soñar el deseo?
Mas allá del horizonte,
sus ojos te miran infinitos.
Sigues postrado en la trampa del recuerdo.
¿Podemos parar el tiempo?
Se eclipsará la noche, clareará un nuevo día.
¿Existen las princesas?
Noche, teatro de sueños.
Es invierno, presiento la primavera.
Gritas. Tienes miedo.
Quieres huir, pero ya estás atrapado.




© Xavier Blanco 2011.

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sábado, 12 de febrero de 2011

34 Egipto: el poder de los ciudadanos.
















Hoy no pensaba escribir sobre Egipto pero los acontecimientos me han desbordado. Mubarak se ha rendido. 18 días y 300 muertos después, la momia del faraón vuelve al sarcófago. El genio regresa a la lámpara, de donde nunca debería de haber salido. Otra momia para la ciencia, pero esta no irá a las vitrinas del Museo Arqueológico, ésta irá directamente a la galería de los horrores, al basurero de la Historia.

A veces los sueños se convierten en realidad. A veces, pocas, el miedo cambia de bando. A veces las ilusiones, los sentimientos más primarios, lo imposible,  se imponen a la represión, y a la tiranía. El 11 de febrero de 2011 ya ha quedado grabado, con letras mayúsculas,  en la historia de la libertad. El frío invierno ha dado paso a la primavera.

Que envidia, esas gentes en la plaza Tahrir, en las calles de El Cairo, en las ciudades y pueblos de Egipto, que no teniendo nada, tienen lo más importante, la razón, su dignidad insobornable. Que algarabía. Ríen, cantan, bailan, ¡que júbilo!, ¡qué satisfacción!. Después de la noche siempre viene el alba. Amanecen nuevos tiempos, nuevos caminos. El pueblo masacrado sale del negro túnel de la tiranía, del poder despótico. Hay luz ahí afuera.


El amanecer de las victorias  populares siempre es incierto. Me hago muchas preguntas: ¿qué será de la revolución egipcia?,¿cuál será el papel del ejército?, ¿nacerá un nuevo tiempo de libertad y democracia?, ¿volveremos al status quo anterior?.



 La igualdad nos hace ser mucho más felices. Que lección nos están dando; cuánto podemos aprender de ellos. La mejor razón para luchar es la emoción de la lucha misma. No podemos ser indiferentes. No podemos seguir parados. La elección no está en situarse en el bando de los acomodados o en el bando de los excluidos; hay otros caminos. Éste es el triunfo del pueblo, del rebaño hastiado. Es el poder infinito de los ciudadanos.

No es el final de nada, es el principio de todo. El camino de Egipto hacia la libertad acaba de comenzar. Todo está por hacer. Egipto es un referente político y cultural en el mundo árabe. No sabemos que sucederá, pase lo que pase, esto ya forma parte de la historia. ¿Quién será el próximo?. Una cosa está clara, el miedo ha cambiado de bando, ya no es un chollo ser un tirano.  La vida de un ser humano no tiene precio. ¿Cuánto vale la libertad de un pueblo?.

¡Viva Egipto¡. ¡Viva la Libertad!.


© Xavier Blanco 2011.

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 32 Egipto: ¿cuánto vale la libertad de un pueblo?
 27 Egipto, los caminos de la libertad. 
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jueves, 10 de febrero de 2011

33 Toda una vida.

Ya nada era igual. Después de volver de su último viaje estelar, había sido detenido. Su carácter no era amigo de disciplinas. Lo juzgaron. Le cayó la peor de las condenas, la más dura de las sentencias: vida infinita. Lo metieron en una nave. Le inocularon el virus de la inmortalidad. Lo lanzaron al hiperespacio.
Sigue vagando por el cosmos, una Galaxia detrás de otra. Días, meses, años, siglos, errando por el firmamento. Sentado, quieto, su vista perdida en el horizonte. Sólo tiene un sueño. Una ilusión absurda. Una quimera irrealizable: expirar, fallecer, que mas pronto que tarde llegue  el fatal desenlace.


Mejor con un poco de música. Supertram: Clika aquí

© Xavier Blanco 2011.

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“Los microrrelatos son una apuesta por la literatura futurista cuyas innovadoras técnicas responden a las exigencias de un mundo más moderno, donde el tiempo es plata y la prosa breve es oro (...). Se trata de una literatura que está muy cerca de la prosa poética y que, al mejor estilo de los haikus, se parece a un félido veloz y cimbreante, constituido más por músculos que por grasa.” (Víctor Montoya)


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martes, 8 de febrero de 2011

32 Egipto: ¿cuánto vale la libertad de un pueblo?.


Escucho, leo, veo: “Egipto vuelve a la normalidad". Releo confundido, no hay duda. Me pregunto muchas cosas. "¿Normalidad?", resuena en mi mente como un oxímoron maldito, como un laberinto semántico. Han abierto los bancos, la gente puede rezar a sus muertos. ¿Debe ser eso la normalidad?. Imagino que la democracia es temida por los guardianes del orden.



Mubarak ha comunicado a su pueblo que no se va –no hay avión para tanto botín- . Que morirá en Egipto, pero no dijo que moriría matando. La punta del iceberg de la represión supera los 300 muertos. Egipto vuelve a la normalidad, a la de la injusticia, a la de la tiranía, a de la opresión y el miedo.

La llama de la libertad sigue ardiendo en la plaza Tarhir. Cunde el desánimo. Cada día son menos, masacrados por la momia del dictador. Pero la llama  sigue brillando y nos alumbra un futuro mejor. Mujeres, hombres, niños, no me atrevo a mirarlos a la cara. Hace demasiado tiempo que nuestro bienestar nos paraliza. Cada día somos más los que, convertidos en rebaño, obedecemos. Nunca podremos agradecerles lo que están haciendo por nosotros. La libertad cotiza a la baja en los mercados.

Hoy no opino, no tengo valor, solo os pregunto: ¿qué hemos hecho por ellos?, ¿cuánto vale la libertad de un pueblo?.

Que nadie se equivoque: hay fuego bajo de las cenizas. La nube avanza. El humo es negro. El humo asfixiará al rebaño.
© Xavier Blanco 2011.

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lunes, 7 de febrero de 2011

31 Con traje y corbata.



Con música mejor. Dedicado a Gary Moore.



El día se presentaba esquivo. Se había despertado al alba con una sensación extraña. Era la misma que tenía después de una pesadilla, de un mal sueño, pero esta vez no recordaba nada. Hacía tiempo que el cofre de los recuerdos había perdido nitidez: ya no había detalles, sólo lugares sin nombre, momentos sin fecha, personas sin cara.

Se había levantado y aseado a conciencia. Y, como si una fuerza extraña le guiara, se engalanó con una camisa blanca, una corbata azul, y el traje de las grandes celebraciones. Todo ello sin razón, sin motivo aparente alguno. Hacía tiempo que no tenía nada que hacer y nada que celebrar, sólo vivir, y eso le ocupaba todas las horas del día. Había sido un hombre importante. Se miró al espejo y no reconoció su cara. Se ajustó el traje. Siempre hay que ir vestido para la ocasión –pensó-. Y las ocasiones pueden aparecer en cualquier momento, en cualquier esquina.

Salió al balcón. Un cielo azul invadía el paisaje y un sol brillante, dorado, había convertido el frío del otoño en una suave brisa de primavera. Cogió el paraguas, por si acaso. Mientras descendía por la escalera, camino de la calle, saludó a Don Genaro, el portero. No hubo respuesta. Le sorprendió. Miró su reflejo en un escaparate, seguro que no lo había conocido. Él tampoco se reconoció.

Siguió calle abajo, cogió el diario, saludó, pagó. Nada, nadie contestó. Como si no existiera. Se asustó. Se sentó en un banco del parque y cerró los ojos en señal de cansancio. Se sentía sólo, vacío, se extrañaba. Miró a su alrededor: el trinar de los pájaros, la brisa que soplaba, el color de los árboles. Se vio en un niño que correteaba, se reconoció en la  sonrisa de un adolescente, se halló en las caricias de unos enamorados…   

Abrió el diario y, mientras ojeaba aquellas páginas, se encontró con su foto, con su nombre escrito, con su biografía.  Leyó la noticia y le entró frío: había fallecido la noche antes. Recortó la esquela y se la guardó en el bolsillo. Dobló el diario y lo dejó en el banco. Se ciñó el nudo de la corbata y abrió el paraguas. Abatido por la noticia inició pesaroso su caminar hacia el infierno, sin despedirse de su vida.
© Xavier Blanco 2011.

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30 LA NUBE QUE ACECHA




© Foto: Sergi Fornasari. Burriac.
 
PRIMERO FUE EL CAOS.

Primero fue una pequeña nube de  polvo,
que venía calma desde el horizonte.
De pronto la nube se convirtió en un rebaño.
Cientos de ovejas paciendo y balando,
sin rumbo fijo, perdidas.
Ya no había perro ni había amo. 
Dejó de ser rebaño y se trasformó en manada.
Miles de toros bravos, hastiados, doloridos, corriendo. 
Los toros se alzan y en su caminar bípedo,
se divisan millones de minotauros.
El cielo irrumpe: miedo, pavor, pánico.
No hay polvo, no hay nube, no hay ovejas,
no hay toros, no hay minotauros.
Es un monstruo ciclópeo de siete cabezas.
Es un dragón alado.
Es la gente, es el pueblo, es la plebe.
Antes de la nada fue el caos.
Son los ciudadanos.

© Xavier Blanco 2011.

sábado, 5 de febrero de 2011

29 Los políticos... y el arte del toreo.

 
Hay cosas que no cambian. Este es un país de tradiciones. Os hablo del arte del toreo. Hace tiempo que la lidia abandonó las plazas, los cosos, para pasar a formar parte de nuestra cotidianeidad. Los trabajadores, los obreros, las clases subalternas que diría Raimon  ¡vamos, la mayoría! -, hace tiempo que nos hemos convertido en toritos mansos, en vaquillas, en simples cabestros. De la cuna a la plaza, de la plaza al matadero.

El viernes había Festejo por todo lo alto. Vamos, como la Feria de Abril pero en Febrero. La plaza estaba llena: de políticos patrios y foráneos, de los amos del capital, de los dueños del trabajo, de los amigos de los mercados…de todos esos. Hace tiempo que estos sátrapas se pasaron al toreo. Se han apropiado de la Tauromaquia. Oficiaba de presidenta Angela Merkel, y de alguacilillo hacía Zapatero. El aguacilillo es el  encargado de ejecutar las órdenes del presidente durante las corridas de toros. Su función principal es realizar el «despejo» de la plaza, dando una vuelta al ruedo, en recuerdo de cuando había que desalojar al público de la plaza pública para que pudiese comenzar el festejo sin peligro. El trabajo ya estaba hecho, y la plaza estaba limpia de polvo y paja. ¡Trozo de algucilillo!

Paren la música que empieza la corrida: ya salen los toros a la plaza. El primero de la tarde, de nombre “cinco millones de parados”: ¡qué monstruo¡, ¡qué bestia! Pase de pecho. Salen los picadores, unos cuantos puyazos, y continuamos. Ahora banderillas, que parece que el animal ha salido bravo, y, por último, pase de muleta y estocada mortal. Vamos ya con el segundo toro de la tarde: “el Estado del Bienestar” se llama. Buena presencia: qué tronío. El torero empieza a medir la distancia: pase de pecho, verónica, tres pares de banderillas, un pase detrás de otro y luego un desplante, muleta y estocada... y otro para el matadero. Igual suerte corrieron los cuatro morlacos que salieron a continuación, de nombre: “los salarios congelados”, “se acabaron las cajas de ahorros”, “la jubilación a los 67” y el último de la tarde “no hay derechos que valgan”. Impresionante, qué arte, qué finura, qué precisión. No hay toro que se les resista. “Estos toros ya no son como los de antes”, gritaba un entendido desde el palco. Llega la hora de los trofeos, la plaza en pie vitorea a los diestros: Olé, olé y olé. Se van escuchando las sentencias una detrás de otra: “Las medidas son magníficas”, dice Botín. “La reforma de las pensiones y la reestructuración bancaria son decisiones valientes”, comenta Sarkozy. “España realmente ha hecho sus deberes y va por muy buen camino”, dice la Merkel. El público entusiasmado, eufórico, pañuelos blandiendo al viento. Se acabó la corrida, no ha podido ser mejor: dos orejas y el rabo, el más grande de los premios. Lo nunca visto: el agucilillo a lomo de los toreros dando la vuelta al ruedo -algunos dicen que al aguacilillo antes no le gustaban los toros-. Habladurías.

¡Qué pena! Uno siempre pensó que los políticos están para servir a su pueblo. Se suponía que sirven para solucionar los problemas de la gente. Pero eso debía de ser antes; ahora nadie se acuerda de la gente. Fuera de la plaza, detrás de las vallas publicitarias, alejados de tanto festejo estaban los súbditos: los ciudadanos que  siguen su caminar ajenos al festival. Hace tiempo que el populacho dejó de ir a los toros: los parados mayores de 50 años, el miedo al despido, los jóvenes sin empleo y sin futuro, los salarios congelados, las hipotecas sin pagar, los recibos de la luz... Lo bueno de todo esto es que, aunque parezcamos una república bananera, todavía tenemos el privilegio de poder ir a votar y elegir nuevos gobernantes. Estos ya no sirven ni para carne.

Lo malo es que después de estos llega lo peor. Se va el agucilillo y viene el bombero-torero. Parece ser que Mariano Rajoy y sus muchachos estaban en la plaza, escondidos, viendo los toros desde la barrera. Esta semana una televisión amiga le había montado un bolo a Mariano, un publireportage - vamos, para lucirse -. Toreaba en plaza amiga y le habían puesto vaquillas. Pero ni por esas. Una atrevida espectadora empitonó: “¿qué medidas tiene usted para crear empleo y ayudar a los jóvenes?”-. Pobre hombre, qué aprieto, qué mala mujer, que cornada. Buscó entre sus papeles, ¡qué nervios! y se quedó mudo. Perdro J., que oficiaba de banderillero, intentó ayudarle… pero nada de nada. Busca que te busca: ”eehhhh”…”bueno”, y ahí que va la respuesta : “Que lo he escrito aquí y no entiendo mi letra”. Esto es peor que el Club de la Comedia. Este tipo es el “Chiquito” de la política. No sólo no sabe lo que escribe, lo peor es que no sabe lo que piensa. Qué importa, no hace falta programa, ni propuestas, ni medidas, en esto de la política –como en los toros-  vale con dos pases de pecho, muleta, estocada y al matadero.  


Nada está escrito y todo puede pasar. Sueño que la manada camina sin rumbo, desbocada, convertida en minotauro. Llegado ese día la suerte cambiará de bando.




© Xavier Blanco 2011.

Clika Aquí: no te pierdas el video de Mariano

jueves, 3 de febrero de 2011

28 Bob Esponja …y el capitalismo.



Si has leído el título y no  imaginas de qué va esto, te puedes dar con un canto en los dientes. Si estás vivo, pellízcate. Debes considerarte un ser privilegiado. Eres un elegido, un ser superior. Sin duda eres diferente a la mayoría, tú eres otra cosa. Eres de las pocas personas del planeta que no has sido torturada viendo un capítulo de la serie de dibujos animados “Bob Esponja”.

¿No tienes TV?. También puede ser que no tengas hijos, o que si los tienes, ya hace años que se fueron de casa. Tal vez no te hablas con tu hermana y por eso  tus sobrinos no vienen a verte. O incluso puede ser que seas  un abuelo cascarrabias y tus nietos no te aguantan. No os preocupéis, no hagáis nada por cambiar esa situación,  ese es el camino. Si te reconcilias, si vienen a casa tus sobrinitos o si te colocan a los nietos, cualquier tarde de estas te verás sentado en el sofá viendo la televisión, atrapado por “Bob Esponja”. Y si entras en ese túnel, ya nunca verás la luz. El que avisa no es traidor.

Sin más dilate, vamos con el tema que nos ocupa  hoy. Cuesta explicar de qué va esto del “Bob Esponja”, para clarificar  y no llevaros a engaño, os diré que no es un superhéroe y que tampoco es un justiciero. No te hagas ilusiones, no es un ser mítico, no es manga, ni siquiera tiene que ver con Tintin, o con nuestro Capitán Trueno. Asterix, Obelix…, frío, frío. Entremos en materia: el protagonista de esta serie es una esponja, pero no es una Scotch-Brite™ cualquiera, no. Es una esponja de mar, rodeada de  personajes curiosos y variopintos.

Para poder continuar esto he tenido que pedir ayuda a mi hija pequeña: “Es un dibujo, de color amarillo, hay una esponja y la cangrer burguer”. Dadaísmo en estado puro. ¡Vale!, no ayuda mucho, pero es lo que tenemos para empezar…Sigamos, pedí más ayuda, y esto es lo que me dijo el mediano de mis hijos: “Es un personaje de dibujos animados, muy divertido. Bob es una esponja amarilla, su amigos: Patricio, es tonto, es una estrella y Calamardo, un calamar, le gusta el arte y la música. El Sr. Cangrejo, que le gusta el dinero, tiene una hamburguesería y un cuadro con el primer dólar que ganó. Bob Esponja trabaja en la hamburguesería. El Placton le quiere robar la fórmula de la cangrer burguer. Arenita es una ardilla de Tejas y sabe Karate. Bob esponja vive en una piña en el fondo del mar…”. Si ya no lo entiendes, poco más podemos hacer por tí antes de seguir pregúntate si entendiste la Metamorfosis de Kafka, o si pudiste acabar Rayuela de Cortázar o el Ulyses de Joyce. Si la respuesta es tres veces no, no sigas, no estás preparado para esto.

Veo que además de mentirosillo te gustan las emociones fuertes. Sigamos pues. Muchos ya os preguntáis qué vale la bromita, pero ¿dónde está la relación de la esponja esa con el capitalismo?.. Ahora vamos, que el tema no es sencillo…

Empezamos: esta serie de dibujos animados triunfa en medio mundo, como no podía ser de otra forma es de producción norteamericana, de la empresa Nickelodeon. Refleja a la perfección el futuro que nos están preparando, el fin del Estado del bienestar, la precariedad perpetua, la alienación de los ciudadanos. ¿Qué dice éste ahora?...ha perdido la cordura…

Los estereotipos están claramente definidos: es propaganda subliminal pura y dura. Es doctrina. Empezemos pues...


Bob Esponja es un trabajador indefenso, vamos el proletariado. Trabaja de cocinero en una hamburguesería, de forma precaria, mal pagado, tratado con desprecio y desconsideración por su jefe. Situación que él acepta - incluso le gusta ser explotado-. No piensa, no discute. No tiene derechos laborales. Es lo que hay.



Su jefe, el Sr. Cangrejo, es el amo del restaurante: el empresario despótico, amante del dinero, el Díaz Ferrán de los fondos marinos. Maltrata a sus trabajadores, los humilla,  y sólo tiene un interés, un objetivo, ganar dinero, cueste lo que cueste y le cueste a quién le cueste. Es la figura del capitalismo salvaje, de la codicia, del desprecio al obrero.


Patricio es una estrella, el amigo de Bob: es bobo, tonto, corto, es un marginado por el sistema, un ni ni cualquiera sin futuro. No tiene estudios, no tiene trabajo, no produce, y por tanto no aporta valor. Es el que vive en la casa más modesta, más humilde. Representa a los más desfavorecidos, a los que no sirven, a los que están fuera del sistema.


Y por último tenemos a Calamardo, un ser sensible, culto, que piensa y reflexiona, que se cuestiona la situación, que se revela. Pero cada vez que se queja le pasa una desgracia detrás de otra. Es un amargado, un desgraciado, un incomprendido. Ya se sabe, el conocimiento genera frustración.

Llamarme paranoico: los más pusilánimes diréis que esto es sólo una serie de dibujos animados, simple entretenimiento, que he perdido el intelecto. Algunos, incluso, diréis que es una serie sobre la naturaleza y el medio ambiente - ¡vamos!, como un documental de la 2, cultura en estado puro -. Ilusos. Os recomiendo que leáis el libro, “Para leer al Pato Donald”, de Ariel Dorfman. Ya tiene algunos años pero sigue teniendo la misma vigencia que el primer día que se publicó. La “Cultura” puede ser un arma de destrucción masiva, un reflejo de la ideología dominante, un manual de entrenamiento, de cómo mantener viva la llama del sistema. Mientras el sistema parezca eficaz nadie lo pone en duda, todos aceptan las normas del patrón, sólo queda competir para superar al otro. No hay relaciones personales, todo es mercantil. Los niños necesitan referentes, mitos que generen expectativas, formas de vida, ideas de cómo debe ser el mundo. La factoría Disney sabe mucho de estas cosas. La cultura transmite valores, los dominantes por supuesto.

Moraleja: el amo es el que manda; a ti te toca obedecer, trabajar contento. Esto es lo que hay. Tú, niño -  me dirijo a mi hijo que ve la televisión -, debes crecer feliz, no debes de preocuparte por el futuro, tendrás un empleo precario y serás explotado toda tu vida. Y si te rebelas las cosas te irán muy mal, como le pasa a Calamardo. 


Nada escapa a la ideología. Bob Esponja es la metáfora del pensamiento dominante, es su manifestación simbólica. La imaginación evasiva. Todo depende del  color del cristal con el que se mira. El adoctrinamiento comienza en las cosa más sutiles, con mensajes simples, pero que a base de repetirlos se convierten en dogmas, en verdades absolutas. Desgraciadamente los valores de Bob Esponja son los valores que alumbra el futuro del hoy. En nuestras manos está construir un camino diferente.



© Xavier Blanco 2011.