
El viernes había Festejo por todo lo alto. Vamos, como la Feria de Abril pero en Febrero. La plaza estaba llena: de políticos patrios y foráneos, de los amos del capital, de los dueños del trabajo, de los amigos de los mercados…de todos esos. Hace tiempo que estos sátrapas se pasaron al toreo. Se han apropiado de la Tauromaquia. Oficiaba de presidenta Angela Merkel, y de alguacilillo hacía Zapatero. El aguacilillo es el encargado de ejecutar las órdenes del presidente durante las corridas de toros. Su función principal es realizar el «despejo» de la plaza, dando una vuelta al ruedo, en recuerdo de cuando había que desalojar al público de la plaza pública para que pudiese comenzar el festejo sin peligro. El trabajo ya estaba hecho, y la plaza estaba limpia de polvo y paja. ¡Trozo de algucilillo!

¡Qué pena! Uno siempre pensó que los políticos están para servir a su pueblo. Se suponía que sirven para solucionar los problemas de la gente. Pero eso debía de ser antes; ahora nadie se acuerda de la gente. Fuera de la plaza, detrás de las vallas publicitarias, alejados de tanto festejo estaban los súbditos: los ciudadanos que siguen su caminar ajenos al festival. Hace tiempo que el populacho dejó de ir a los toros: los parados mayores de 50 años, el miedo al despido, los jóvenes sin empleo y sin futuro, los salarios congelados, las hipotecas sin pagar, los recibos de la luz... Lo bueno de todo esto es que, aunque parezcamos una república bananera, todavía tenemos el privilegio de poder ir a votar y elegir nuevos gobernantes. Estos ya no sirven ni para carne.
Lo malo es que después de estos llega lo peor. Se va el agucilillo y viene el bombero-torero. Parece ser que Mariano Rajoy y sus muchachos estaban en la plaza, escondidos, viendo los toros desde la barrera. Esta semana una televisión amiga le había montado un bolo a Mariano, un publireportage - vamos, para lucirse -. Toreaba en plaza amiga y le habían puesto vaquillas. Pero ni por esas. Una atrevida espectadora empitonó: “¿qué medidas tiene usted para crear empleo y ayudar a los jóvenes?”-. Pobre hombre, qué aprieto, qué mala mujer, que cornada. Buscó entre sus papeles, ¡qué nervios! y se quedó mudo. Perdro J., que oficiaba de banderillero, intentó ayudarle… pero nada de nada. Busca que te busca: ”eehhhh”…”bueno”, y ahí que va la respuesta : “Que lo he escrito aquí y no entiendo mi letra”. Esto es peor que el Club de la Comedia. Este tipo es el “Chiquito” de la política. No sólo no sabe lo que escribe, lo peor es que no sabe lo que piensa. Qué importa, no hace falta programa, ni propuestas, ni medidas, en esto de la política –como en los toros- vale con dos pases de pecho, muleta, estocada y al matadero.
Nada está escrito y todo puede pasar. Sueño que la manada camina sin rumbo, desbocada, convertida en minotauro. Llegado ese día la suerte cambiará de bando.
© Xavier Blanco 2011.
Clika Aquí: no te pierdas el video de Mariano
Te veo un poco exceptico Xavi. !!!!
ResponderEliminarpero cuanta razón tienes y eso es mucho peor que el hecho de tu excepticismo.
Un abrazo
Ovi
Ovi,
ResponderEliminarEs el excepticismo de la razón. Vendrán otros tiempos, pero siempre estaremos en el mismo lado de la barricada.
Un abrazo,
Xavier