jueves, 17 de marzo de 2011

51...Relatos en cadena...(3)


© Sergi Fornasari. Estadilla.

Esta semana presenté tres microrrelatos al concurso “relatos en cadena”. En total se han presentado  701 relatos. Máximo 100 palabras, y la frase de inicio obligada era "Totalmente." Espero que os guste alguno de ellos. Seguiremos probando.



1. Desencuentros...
-Totalmente… ¿Eso es todo?
- No chilles, el niño duerme.
-¡El niño, siempre el niño...! que llore, así tendrás alguna preocupación.
- Ya hemos hablado…
- ¿Hablar? Demasiados besos te he dado, para saber que mi sapo ya no se convertirá en príncipe.
Con rabia asió el bolso. El estrépito del portazo hizo temblar el edificio, la foto de boda besó el suelo y el cristal se hizo añicos. El sollozo del niño ahogó el silencio de la mañana. Aterrado abrió la puerta; ella se giró:
-Recoge la habitación y péinate, tu mujer está a punto de llegar.
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2. Esperando.

-Totalmente de acuerdo, con este calor es imposible trabajar. Resbalan las manos.

-Me queda la duda...
-Siempre se puede hacer más pero... ¿acabas el papeleo y nos fumamos un cigarro?
En el pasillo, la luz mortecina alumbra la sombra de dos mujeres, una de ellas adolescente. Maltrechas por las horas de espera, el frío acongoja sus esperanzas. Abrazadas esperan el veredicto.
- ¿Se lo dices tú a la familia?
-Primero el pitillo.
Abandonan el quirófano entre risas. El humo del cigarro asciende dibujando una caprichosa guadaña. La mujer  sigue esperando. La niña duerme, se despertará huérfana.
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2. El color de las flores.


Totalmente perdido estoy.  María se ha ido, seguro que me ha dejado. Yo gritaba y no escuchaba lo que me decía. Siempre nos pasa lo mismo. Llevamos cinco meses juntos. Tengo quince años…, ella casi. Nos conocimos en un campamento de verano. Me explicó el brillo del sol, y yo le susurré cosas bonitas. Tengo miedo. Prometió que me contaría como son las flores, pero se ha ido.  Hace frío. Es ciega como yo, pero ella  ve las sombras y algunos colores.
- Rafa, tonto, no llores, estoy aquí.
- ¿María?... Hueles a primavera.
- Dame la mano…

 © Xavier Blanco 2011.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cada día sale el sol. (cosas de mis amigos)

© Sergi Fornasari. Sortida del Sol.


Miriam Giménez nos deja este relato.
Miríam es una amiga, ella escribe  sobre la  gente, sobre cosas sencillas, sobre lo cotidiano. Espero que os guste, a mí me ha gustado. 








Cada día sale el sol, es cierto. Pero la luz no luce para todos por igual. Algunos de nosotros tenemos trabajo, salud y amor y, aún así, nos cuestionamos el sentido de la vida. Otros, sobreviven a duras penas, pero aprecian infinitamente cada instante de felicidad conquistada, arrebatada al dolor o a la preocupación. Cada vez nos resulta más difícil encontrar motivos para sonreír, cada vez somos más exigentes, nos sentimos más insatisfechos, se amontonan los derechos y desparecen las obligaciones para con nosotros mismos, para con los otros. Pero ya sea en nuestro propio barrio o en la otra parte del mundo, siguen existiendo los menos favorecidos, aquellos a los que no toco la lotería en ninguna de sus formas, aquellos para los que cada día empieza de nuevo la lucha: para conseguir agua potable, un techo, un ratito sin dolor, un poco de compañía. Los hay que se conforman con tan poco, los hay que exigimos tanto…

© Miriam Giménez.

martes, 15 de marzo de 2011

50 Billete de ida.
















Pronto aprendió que la vida era un camino perpetuo que se bifurca de forma caprichosa. Había que tomar decisiones. Se lió la manta a la cabeza y, un mal día, inició su viaje de ida hacia ninguna parte.  Al final llegó a su destino, y allí nació su hija. Imaginar la entristece, se le disipaban los recuerdos. Podía visionar como su abuela tejía con su cabello diminutas trenzas. Resonaba en su memoria el sol inmenso de las mañanas, los atardeceres policromos, las noches claras de primavera.

Hoy es domingo, de los de verdad, libra uno de cada cuatro, deambula, pasea con su retoño del brazo por los parques y avenidas de esta gran ciudad. Existir es un desafío. La urbe la oprime, la maltrata, la empequeñece, enmudece su alegría, ahoga su silencio. No se ha acostumbrado a vivir sin cielo. Le falta el aire, añora el aullido del viento, el crepitar de la madera presa por el fuego. Mientras camina, entre el retumbo de los cláxones y el humear de los vehículos, sueña con su vida pasada. Fantasea con su niñez no vivida, con los árboles que crecían en su país, con el cielo inmenso y azul, lleno de estrellas, con el que cubría sus noches. Imagina  el trinar de los pájaros, el aroma de la hierba que ascendía bajo sus pies. Divaga sobre el color de la lluvia, sobre el olor del firmamento. Sentada en el banco, su vista se pierde en la nada, y cuando el sol se derrumba fantasea con la luna que se mece en el horizonte, y sueña los sueños que nunca vivirá. Se siente sola, vacía, despoblada. Mira a su hija, le caen lágrimas, que surcan sus mejillas.
Han pasado los años, pero todavía le cuesta dormir. Algunas noches los sueños se convierten en pesadillas: en gritos que ahogan su cuello, en la sombra de la muerte que acecha tras el batir de las olas, en el agua salada que abrasa su piel, en el miedo al miedo. Revive los días a la deriva, al albor del viento,  la noche infinita, los amaneceres fríos e inciertos. Se estremece al recordar  aquella maldita patera que naufragó en las costas del primer mundo, donde ella se siente la última, sólo basura. De nada sirve lamentarse, sabe que no es cuestión de tiempo. Ya no recuerda cuando perdió las ilusiones. Al borde del precipicio vagabundea la voz de su madre que le susurra historias, siente sus besos y esa es su única dosis de esperanza. Abraza a su niña, que nunca conocerá a su padre ni a su abuela. Llora, le abate la niebla. Hace tiempo que sabe que no hay billete de vuelta.
© Xavier Blanco 2011.


Este relato ha sido publicado en La Esfera Cultural. 
Haz girar La Esfera, no te arrepentirás.

 








lunes, 14 de marzo de 2011

49 Llueve.



El cielo se ha resquebrajado: el diluvio universal. Voy tarde. La calle es mía. No hay nadie; soy el único ser en este río adoquinado.  Me empapo; empiezo a sentirme como una sirena, lo abomino. Mi cabello llora, mis pestañas destilan. Veo mi reflejo en un escaparate: un paquidermo camino del Arca. El asfalto se desborda. Hay vida: observo una mujer  morena, lleva un paraguas. Me gusta. Puede que cambie mi suerte. Llueve. Muda de aires. Nado. Necesito una escafandra.   

© Xavier Blanco 2011.

Este microrrelato no es ficción. Hoy llueve en Barcelona, mucho, demasiado. No es un relato, es una foto, la mía.

domingo, 13 de marzo de 2011

48 Un día como hoy (impulsos poco reflexionados).












"Hay que simplificar todo lo posible, ni un milímetro mas"
Albert Einstein.




Ayer el mundo vomitó, con rabia, con ira y, en su último bufido, escupió  una ola gigantesca que ha dejado a su paso un vertedero inmenso de destrucción y muerte. Donde había jardines ahora ha acampado el Pacífico. Cuando el planeta brama y, nos ataca sin declaración previa de guerra, el hombre se estremece, tiembla, empequeñece y sólo le queda llorar tendido en la lona, noqueado. El ser humano, vanidoso, pretencioso, omnipresente, omnipotente, que se come el mundo, cuando la Tierra ruge se derrumba y sólo le queda el desconsuelo, la congoja de sentirse insignificante, nada. Queremos embalsar la lluvia, poner puertas al bosque, contener el mar, embotellar el sol, condensar el viento… Creemos tener las riendas del globo terráqueo, dominar los elementos, pero éste siempre camina desbocado, siguiendo su rumbo, su propio camino.

Podemos conquistar la luna, enviar naves al cosmos, creer que dominamos el tiempo y también el espacio. Nos podemos enorgullecer de nuestra ciencia, de nuestro progreso, de nuestro conocimiento. Crear engendros diabólicos, máquinas de matar infinitas, siempre más altos, siempre  más fuertes. Pero ¿para qué nos vale todo esto? Ahora la tecnología nos permite ver la muerte en directo. ¡Qué gran avance!.
Mientras esto ocurre, la tiranía campa a sus anchas por nuestros dominios; la injusticia es plato de todos los días. La diferencia entre los que más tienen y los que no tienen nada son estratosféricas,  hiperbólicas, vergonzantes. La mitad del planeta está presa por la guerra y por el hambre. Nada, no somos nada.Las bolsas han reaccionado al desastre, con acusados descensos, la muerte cotiza a la baja.

Cuesta sentirse parte de esta especie. Estamos más cerca de los diplodocos que del hombre del Renacimiento. Las cosas pasan y aquí seguimos nosotros, en este camino maldito por el que transitamos. Presos de nuestro  bienestar, obligados a opositar eternamente a esa falsa felicidad que nos proporciona el consumo perpetuo, en un derroche permanente que acrecienta las diferencias y ahonda las fracturas. Hoy todo es superficial, breve, efímero, sólo humo. Demasiadas años pintando el tejado, sin darnos cuenta que ya se han podrido los cimientos. Demasiados gritos y muy poca reflexión. Cualquier día abres la ventana y una lengua de fuego fulmina tu destino, toda una vida desaparecida en minuto y medio.



 
El sistema es malo, muy malo, y además ha fracasado estrepitosamente. El binomio producir-consumir hace tiempo que no sirve. Al desastre medioambiental debemos unir el desastre ético: la riqueza de unos pocos frente a la desesperación de la mayoría. Quedan pocos caminos: rebeldía o resignación. El tiempo se agota, seguimos en la lona.

© Xavier Blanco 2011.


jueves, 10 de marzo de 2011

47...Relatos en cadena...(2)

© Sergi Fornasari. Exposició Aristides Maillol.

















Esta semana presenté dos microrrelatos al concurso “relatos en cadena”. En total se han presentado  720 relatos. Máximo 100 palabras, y la frase de inicio obligada era "Con este amargor tan extraño." Espero que os guste alguno de ellos. Seguiremos probando.



1. Hoy he decidido.
Con este amargor tan extraño puedo lubricar la cuerda floja sobre la que se bambolea mi presente, o construir un pozo negro que esconda mi pasado. También podría dibujar el largo túnel, sin salida, por el que deambula mi vida; incluso, un precipicio infinito donde retumbe el eco de mi futuro. Por poder, podría garabatear una gruesa soga donde colgar mi cuello, o un dedo índice que apriete el gatillo. Pero hoy no pienso construir ni dibujar nada, sólo borronear sueños. Me trago esta amargura, por extraña que sea. Hoy he elegido respirar, seguir viviendo.

2. Sueños Rotos.
Con este amargor tan extraño es absurdo conciliar el sueño.  Esta hiel convierte las madrugadas en pesadillas, en gritos que ahogan su cuello, en sombras que acechan tras el batir de las olas. Revive los días a la deriva, al albor del viento, y con el alba retorna la oscuridad infinita, los amaneceres fríos e inciertos. Se estremece al recordar aquella maldita patera que naufragó en las costas del primer mundo, donde ella se siente la última, sólo basura. Llora, grita, le abate la niebla. Hace tiempo que sabe que no hay billete de regreso.

© Xavier Blanco 2011.

martes, 8 de marzo de 2011

BREVES NO TAN BREVES.

 

 

 

 

 


Los amigos de BREVES NO TAN BREVES (grupo Heliconia) me han publicado un nuevo relato en su blog. No dejéis de visitar este espacio de relatos, de buena literatura.




No perdía de vista la portada de los diarios, aparecía en todas. Por suerte las fotos no eran recientes; costaba reconocerlo, pero captaban a la perfección esa presencia perversa que tantos disgustos le había dado. Se ciñó la gorra y volvió a colocarse las gafas. Recogió el maletín con cuidado. No podía cometer ninguna indiscreción, ni un solo fallo... (Leer mas).





lunes, 7 de marzo de 2011

46 El camino.


© Sergi Fornasari. Riera de Rajadell.

















El camino era largo, angosto y lleno de repechos. Eso no era lo peor: no existían mapas, ni guías, acaso algún libro que de poco servía. Eso sí, había consejos, recomendaciones, reparos, todos sabían algo del camino.

Al principio transitabas por una senda plana, rodeada de paisajes bucólicos, llenos de besos y de ternura. Luego, más pronto que tarde, todo cambiaba, y el camino se bifurcaba una y otra vez, de forma inesperada, y se convertía en un laberinto infinito, ciclópeo. La llanura se transformaba en páramo, el páramo en cumbre y la cumbre en precipicio. Otras veces la metamorfosis era tal, que el valle dejaba paso a tierras ásperas y desérticas o a lagos inmensos de aguas tranquilas que olían a primavera. Así un día y otro, ése era el camino.

El camino había creado sus propias criaturas. Se iniciaba sólo, pero pronto te veías caminando en compañía, algunas intrascendentes, superficiales, superfluas, que en el primer cruce desaparecían. Otras permanecían a tu lado, algunas, las menos, te acompañaban hasta el final del recorrido. Era pródigo en amores, en grandes pasiones, en desengaños, en alegrías y en tristezas. 

Estaba lleno de peligros: la ira, la envidia, la avaricia, o la soberbia, sobrevolaban día y noche el camino. Era mejor hacerlo armado de paciencia. El camino era Pandora. Para unos se transformaba en una fiesta, en un jolgorio, en una romería. Para otros el camino se convertía en su Gólgota personal. Unos lo hacían a pie, descalzos y harapientos, otros bajo palio, seguidos de una corte de aduladores. Cosas del camino.

Mientras reflexionaba sobre lo ya andado, se advirtió caminando sus últimos metros antes del final. Dejó caer su talega cargada de recuerdos y se sentó en un pedrusco, de formas apuradas,  moldeado por el tiempo. Detrás el abismo, convertido en un caprichoso eco, gritaba su nombre. Fijó su vista en el horizonte y, desde esa atalaya privilegiada, observó el azul del cielo. De pronto, el cosmos empezó a cambiar de color, como si de un círculo cromático se tratara. Los colores del arco iris se fundieron en uno sólo y un blanco inmenso, que cegaba sus ojos, le impedía cualquier visión. Cerró los párpados dejando caer su cuerpo suavemente por el precipicio, y como si de una película se tratara, se encontró frente a frente con su vida.

© Xavier Blanco 2011.


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sábado, 5 de marzo de 2011

45 Dios no existe, pásalo…

A diferencia de la religión, la ciencia "puede enseñarnos a no buscar ayudas imaginarias, a no inventar aliados celestiales, sino más bien a hacer con nuestros esfuerzo que este mundo sea un lugar habitable...hay que despojarse de cualquier creencia y mirar al mundo a la cara...para hacer de él el mejor posible".

Bertrand Rusell. Por qué NO SOY cristiano.






La Conferencia Episcopal ha realizado elecciones para renovar a su cúpula dirigente. Bueno, de renovación nada, que ha salido el mismo de siempre. Lo mejor de todo ha sido la campaña electoral. Escuchar estos días al Arzobispo de Madrid, Antonio Maria Rouco Varela, ganándose su reelección como Presidente de la Conferencia Episcopal, ha sido todo un espectáculo, dantesco claro. Empezó con lo de siempre, clamando contra los matrimonios homosexuales: “la familia sólo puede salir de su crisis mediante una vida familiar acorde con la ley natural y divina”, y para continuar no faltaron los sermones contra el aborto y la eutanasia.
  
Hasta aquí, más de lo mismo. Pero esta vez nos tenía preparada una sorpresa, y va el Prelado y nos suelta la siguiente sentencia: “las redes sociales y el mundo de la cibernética provocan un estilo de vida virtual, vacío de verdaderas relaciones sociales, que crea en los jóvenes la mayor de las incertidumbres”. Es escucharlo y te entra el miedo en el cuerpo, uno tiene la sensación que nos hemos pasado al lado oscuro de la fuerza, pobres usuarios de Facebook, de Twiter, de Tuenti… convertidos en seres disolutos, en pecadores, en seguidores del Anticristo... qué pesadumbre. “Anda hijo, cierra el aparatito diabólico, dos padres nuestros y tres ave marías, y a seguir con Dios”.

Nunca pensé que Ned Ludd, líder de los ludistas, se reencarnaría en Rouco Varela. Y que aquel  movimiento obrero del siglo XIX que lideraba (que se oponía a toda clase de tecnología, en la creencia que esta hace que el hombre pierda su capacidad laboral y  creativa)  hoy fuera representado por la Conferencia Episcopal Española. Paradojas de la Historia. Me los imagino engominados, un ejército de capellanes, presbíteros, clérigos…,con sus sotanas negras y sus alzacuellos almidonados. Me los imagino con los ojos desorbitados, blandiendo sus crucifijos, disparando agua bendita a discreción, poseídos por la ira, destruyendo  PC, ordenadores portátiles, iPad, teléfonos móviles, conexiones wifi…, en una carnicería dantesca, convertida en un gran exorcismo. Que buen guión para tan mala película.

Pasan los años pero perviven los mensajes: lo importante no es la crisis económica, ni el paro, ni el aumento de las desigualdades sociales, de esto no hablan, no dicen nada. Estos tipos llevan 2000 años viviendo del cuento. Ellos sí que se han aprovechado del mundo virtual, fueron los precursores, sinó que nos cuenten de donde ha salido eso del cielo que nos venden, el fuego del infierno, el paraíso, ese Adán, esa Eva, la Santísima Trinidad, los ángeles, un Dios irreal, una virgen que es madre…, eso sí que es ciencia ficción y no lo que encontramos en Internet.

A estos neoludistas poco les importan las máquinas, poco les importa la tecnología. Ellos, a lo que realmente temen es al conocimiento. La incultura es la base fundamental de la iglesia, a ellos ya les iba bien con cuatro frases apocalípticas, con el mensaje del miedo. Ellos hace siglos que tienen el patrimonio del pecado y el monopolio del infierno. Compartir el conocimiento es un peligro para esta iglesia virtual anclada en el pasado, y puede provocar estragos como está  pasado en el mundo árabe.  Cuando el conocimiento libera a los seres humanos de la sombra de la ignorancia, nada puede convencer a los oprimidos para que sigan permaneciendo sumisos. El conocimiento nos hará libres… de religión. Ellos siguen chateando con Dios desde esos confesionarios oscuros, de madera carcomida y con olor a naftalina. Si este Rouco, de tonto no tiene un pelo, él ya sabe donde dispara.

¿Tendrá sobrinos este hombre? ¡Pobres!, me los imagino las tardes de los domingos, cuando tío Rouco viene a tomar el café, asustados, escondiendo sus ordenadores - esos engendros del mal-  y sacando del armario las cartas para jugar al tute, los tableros del parchís y el juego de la oca. "Niño, saca el Génesis que tío Rouco os explicará un cuento". "Pero mama, si ese ya nos lo contó la semana pasada". "Pues saca el Levítico...". "Ese no, que nos da miedo...". Pobres criaturas.

Ahí sigue la Iglesia, anclada en sus privilegios, misógina y desconectada de los nuevos tiempos, de las nuevas necesidades, con sus mensajes apocalípticos y el miedo como bandera. Qué pocas cosas han cambiado, siglos vendiendo el mismo producto, y siempre con pingües beneficios. Qué discurso, qué profundidad, sí, pero de fosa séptica.


Leo a Rodrigo de Balbín, catedrático de Prehistoria hablando del hombre de cromañón “hablamos de seres iguales a nosotros, sus preocupaciones eran semejantes a las nuestras….en realidad no hemos cambiado tanto, siempre volvemos a la prehistoria”. Escuchando a estos tipos de la Conferencia Episcopal no me queda ninguna duda de ello.


jueves, 3 de marzo de 2011

44 ...Relatos en cadena...(1)

©  Sergi Fornasari. Àger.



Esta semana presenté cuatro  microrrelatos al concurso “relatos en cadena”. En total se han presentado 1.475 relatos. Máximo 100 palabras, y la frase de inicio obligada era “¿Por qué me mira así?”. Espero que os guste alguno de ellos. Seguiremos probando.







1. Treinta años y un día.
¿Por qué me mira así? Me lo imagino. Seguro que debe ser por los surcos de mi cara. Por mi voz entrecortada. Por el tatuaje en el cuello o peor aún, por el sudor que me cae por la frente. Tal vez por mis ojos desorbitados. Siempre me pasa lo mismo, no puedo evitarlo. Malditas ruedas de reconocimiento. Odio ese espejo opaco, este silencio infinito. De esta no me libro. Soy un blando. Si llego a saber esto, le hubiera metido dos tiros mas y ahora estaría fingiendo en su funeral.

2. Miedo.
- ¿Por qué me mira así?
- Tranquilízate Rafa. No te mira, está muerto.
- Nunca he visto un cadáver, pero este tipo todavía está vivo, que te lo digo yo. Mira la cara de palo que tiene, la ira de sus ojos, la furia de su mirada. No me gusta.
- ¿Vivo? Anda Rafa, que le has metido todo el cargador entre ceja y ceja. Está fiambre, pajarito, es un cadáver. Éste ya no respira.
- Sabes que nunca me gustó. Me está mirando, es un provocador. Era muy traicionero, no me fío. Déjame tu pistola, quiero acabar de una vez con esto.

3. Una voz preciosa.
¿Por qué me mira así? Qué descaro, qué desfachatez: si me está desnudando con los ojos. Veinte años sin vernos y me ha reconocido a la primera. Qué poco me gustan estas fiestas. El recuerdo del recuerdo. Viene hacía mí, y ahora ¿qué le digo yo a éste?.
- Hola Juan, ¿qué tal, cómo te ha ido la vida?
- Hola Pilar, bien, me voy recuperando del accidente. Después de meses de hospital he conseguido mover la pierna  con normalidad, pero la vista la he perdido para siempre.
- Perdona, no sabía nada del accidente.
- No te preocupes. Por cierto, tienes una voz preciosa.

4. Amor eterno.
¿Por qué me mira así? Ya nada es como antes. Cada noche lo mismo: mi desnudez opaca, mis senos flácidos, mi caminar torpe, mis cabellos blancos, mi piel arrugada. Nos juramos amor eterno, envejecer juntos, hasta que la muerte nos separe. Nos prometimos tantas cosas. Ayer veinte años más no importaban. Si eres joven todo es nada. Hoy sólo mentiras. Cuántas noches soñando sola. ¿Qué queda? El vacío, su ausencia que me oprime. Su mirada que lapida mis sentimientos.

© Xavier Blanco 2011.

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martes, 1 de marzo de 2011

43 ...Algo no está funcionando bien.



“...estos tipos aprovechan la crisis para poner en marcha políticas que nada tienen que ver con las causas de la misma, pero si tienen mucho que ver con la imposición de su idea de una sociedad más cruel, más desigual y menos democrática”.

 Naomi Klein "La doctrina de choque"










Estos días las grandes empresas españolas han presentado sus resultados económicos del año 2010. Al escucharlos uno siente vergüenza, ajena claro. Con lo que está cayendo, la mayoría de ellas han tenido unos beneficios muy superiores a los del año anterior, y en algunos casos son resultados históricos. Está claro que no llueve a gusto de todos. Me llamaréis demagógico, pero me da igual, os recordaré sólo algunas: Criteria 1.823 millones (38,5% más), Ferrovial 2.163 millones, Endesa 4.129 millones (20,4% más). Hay más, 4.693 millones (un 200% más) para Repsol: éstas son las de la gasolina, y Telefónica, pobrecitos sólo 10.167 millones (30,85% más). Que hacendosos, que buen trabajo han realizado estos chicos.

Giro la página del mismo diario y leo que los parados en este país hace tiempo que superaron los 4 millones, especialmente mayores de 45 años, mujeres y jóvenes sin futuro. Que las familias que tienen todos sus miembros en paro aumentan sin parar, igual que los desahucios y, por tanto, los que se quedan sin un lugar en el que vivir. Sigo pasando páginas y leo que  el banco se puede quedar tu casa, pero debes de seguir pagando la hipoteca. Leo, leo... y no quiero leer más. El riesgo de fractura social cada día está más cerca. Las diferencias entre los que más tienen y los que no tienen nada se van incrementando. Ante este panorama desolador, nuestros gobernantes no piensan en una reforma financiera, ni siquiera fiscal,  no piensan en ayudar a los que realmente lo necesitan. Aquí se ha elegido el camino fácil: la reforma laboral, abaratar el despido, bajar las pensiones, adelgazar el Estado del Bienestar, reducir en educación, en sanidad y en prestaciones sociales. Donde manda patrón, no manda marinero. Son los dictados de los mercados, es lo que les indican desde el Banco Mundial, desde el FMI, lo que luego nos fiscaliza la señora Merkel, desde Alemania. En esto de obedecer somos los primeros de la clase, tenemos matrícula de honor.

Viendo el panorama, algo no está funcionando bien. Algo debe de estar fallando. Eso que llaman los "mercados" continuarán apostando a la baja, de manera especulativa, contra la regeneración de la economía, y, claro, ante esta situación, ellos seguirán pidiendo esfuerzos, flexibilidad, reducir derechos, bajar salarios, apretarnos el cinturón. Y nosotros, pues a lo que nos digan. Pero lo realmente escandaloso es aguantar que esas agencias de calificación de riesgos, esos bancos, esas multinacionales  que promovieron y abalaron la burbuja financiera y las hipotecas basura, sean ahora los que hagan un pulso a los gobiernos, los que dicten las recetas para salir de esta crisis salvaje en la que ellos nos metieron. Ellos piden austeridad, pero para nosotros.

Estos tipos que gobiernan el planeta, como dice Naomi Klein, en su libro La doctrina de choque “aprovechan la crisis para poner en marcha políticas que nada tienen que ver con las causas de la misma, pero si tienen mucho que ver con la imposición de su idea de una sociedad más cruel, más desigual y menos democrática”.

Que nadie se equivoque, esta es una lucha ideológica, la economía es solo una coartada. En esta lucha ellos tienen localizados a los  enemigos, y disparan a discreción, sin reparos. Hay dos  principales: el Estado del Bienestar y los sindicatos. Se aprovecha la crisis para acabar con los pocos contrapesos que quedan al poder político, a las grandes empresas y a los ricos. Se aprovecha la crisis para acabar con el Estado, que es lo que garantiza la equidad. Se aprovecha la crisis para descalificar y debilitar a los que defienden a los trabajadores. Quieren acabar con el sueño de un mundo más justo.

Llamarme simple, pero la solución no parece muy complicada: es necesario un cambio en el modelo productivo, regular decididamente los mercados financieros, gravar la circulación especulativa del capital, apostar por una economía sostenible que respete el medio ambiente, primar la formación de los ciudadanos... Ahora no toca adelgazar el Estado del Bienestar, toca fortalecerlo, es la última trinchera desde donde los más débiles pueden luchar contra la injusticia y la desigualdad que crea la crisis económica. Uno tiene la sensación que vamos como náufragos a la deriva y lo peor es que cada vez se divisan en el cielo menos estrellas en las que guiarnos. Son malos tiempos para los ciudadanos.

Aquí estamos la mayoría pagando los pecados del capital: la avaricia, la gula, la envidia y la soberbia de estos piratas. Por su mala cabeza nos han tocado años de penitencia, y ellos como los señores de la Edad Media, con el dinero ya han comprado su perdón, y continúan pecando. Qué contrasentido, los que pagan la crisis son aquellos que no la crearon. Hay que luchar contra esa ideología, contra ese modelo que prima al individuo frente al colectivo. Contra ese modelo que tiene en la búsqueda del máximo beneficio su razón de ser, y eso convierte la vida diaria de la mayoría de los ciudadanos en una guerra de todos contra todos. Hay que defender el Estado del Bienestar como elemento centralizador, que redistribuye la riqueza,  que defiende a los más débiles frente a los poderosos, que garantiza la igualdad entre todos los ciudadanos, que permite el acceso universal a la educación y a la sanidad pública. Hay que defender esa trinchera, poco mas nos queda.

¿Sabéis que es lo peor? Que esos tipos ya no podrán ir al infierno, pues hace unos meses que el Vaticano nos anunció que el infierno no es un lugar físico, sólo un estado de ánimo. Ni siquiera nos queda ese consuelo. Escucho sus risas...Algo tendremos que hacer y más nos vale que sea pronto.
© Xavier Blanco 2011.