|El hechicero|
No sucedió nada de lo que profetizó el hechicero.
No se abrió el cielo en mil canales hasta inundar los campos y la aldea. No llovieron rayos cegadores, ni siquiera
inmensas bolas de fuego. Nada de eso aconteció. Pero ya no hay marcha atrás, el
gran maestro dijo que lo quemáramos todo –las casas y las cosechas- para que no cayeran en manos del enemigo. El
hechicero sigue con sus prédicas al gran Manitú por habernos salvado de la
tragedia. El camino está embarrado y empiezan a caer los primeros copos de
nieve. Marchamos en fila. Los niños tienen frío. Hay caras de júbilo porque
Dios se apiadó de nosotros. Y sin embargo.
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Esta es mi aportación en la II Primavera de Microrrelatos Indignados organizada por :
Miguel Torija La colina naranja
Rosana Alonso Explorando en Lilliput
Ana Vidal Realtos de andar por casa

