Todo depende del color del cristal con el que se mira.
Blog personal de Xavier Blanco.
Reflexiones, ideas, impulsos, pequeñas cosas, microrrelatos, versos, sensaciones...
Estos días he recordado las peroratas de Don Marcial, el maestro. También las tardes secreteando en la plaza y aquella lamparita enmohecida que desenterramos en el bosque. ¿Te acuerdas? Al frotarla salió un genio ridículo. “Podéis solicitar tres deseos”, nos indicó. No conseguimos contener la risa. Irritado, comenzó a girar como vórtice de tornado, engullendo árboles y rocas. Menudo claro dejó en el monte. Ese día no fuimos a la escuela. Setenta años guardando el secreto. La he traído, Ramiro. Le pediré que te saque de esta caja. Que ya está bien de tonterías, que mañana tenemos partida de mus.
Las criaturas todavía dormitan. La madre cabizbaja ausculta sus respiraciones pausadas y observa sus diminutos cuerpos sombreados por la luz mortecina de las bombillas. Intenta sonreír, pero una mueca quebrada corta su cara. No es fácil vivir en un pasadizo oscuro y respirar ese olor descompuesto que invade cada resuello de sus existencias. Los pequeños se remueven en el jergón regurgitando sueños. Pronto abrirán los ojos y sus anatomías famélicas berrearán sustento; no hay más evasivas, tendrá que salir, pero sabe que ahí fuera faltan basuras para tanto apetito. Ya no son los gatos o esos perros desnutridos, ahora también hay que hostilizar contra los humanos - esos seres harapientos, cercados por el miedo, capaces de matar por un trozo de carne podrida -. Los retoños, ya despiertos, lloran. El eco de la memoria martillea el silencio del túnel: ella husmea el olor de la muerte, que avanza sigilosa disfrazada de hambre. En su mente resuenan las historias que relataba el abuelo, cuando sus ancestros, engalanados por el manto de la peste negra, hacían bailar al mundo la danza de los esqueletos.
Este texto aparece publicado en el último número de la Revista AL OTRO LADO DEL ESPEJO, en su especial Fin del Mundo. El pasado viernes, 19 de octubre, se realizó la presentación en Madrid. El amigo Ximens estaba allí, y me ha comentado que desde la mesa se hizo lectura de este micro. Me ha explicado mas cosas, pero no las puedo contar. No dejéis de visitar su casa, la de Ximens, ahí, en Los Montes de Toledo. Él escribe sobre las cosas que son verdad pero nunca han pasado. ÚLTIMA HORA (23/10): Hoy he recibido la revista, es un placer compartir esas páginas con Paloma Hidalgo y Manu Espada, entre otros. El micro viene con una ilustración de Beatriz Chaves. Gracias Ximens.
De corazón y científicamente, así intentaré explicárselo antes de que entren los periodistas.
Seguí todas las indicaciones que usted puso en la pizarra: busqué el huevo, lo
incubé y hoy saldrá el pollito. Eso sería la parte que corresponde a la
ciencia. Ahora viene la del corazón: el huevo gigante no lo encontré en el
bosque, es de yeso, yo mismo lo pinté de verde. La cría de dinosaurio es un
peluche de mi hermana y las alas son de un muñeco de Batman. Pero no debe
preocuparse, nadie se dará cuenta. ¿Me pondrá el sobresaliente, verdad? De la
prensa ya me encargo yo.
Con este micro participé -sin éxito- en el concurso Relatos en cadena SER. Esta semana el micro debía comenzar con la frase "de corazón y científicamente" así es como termina el maravilloso texto de Miguel Ängel Flores,que ganó la última final semanal. Un gran escritor y un gran amigo. Os recomiendo pasar por su casa y disfrutar de su forma de escribir...
Visité cuartos y pasillos atestados de
objetos inverosímiles pero no apareció mi paraguas. Esa fue la primera vez que
la vi. Volví al día siguiente. Pregunté al encargado por el niño. Me explicó
que lo olvidaron en un parque pero que ninguna persona se había interesado
nunca por él. Me propuso que, si quería, me lo podía llevar. Que si él me
contara. Que esas cosas pasan. Que yo parecía buena persona. Marché sin verla. A
la semana regresé. Me enseñó una sala repleta de botes de cristal. Abrió uno y
se escaparon tres estrellas. Me reveló algunos secretos: que la gente pierde
los sueños en cualquier sitio, que luego ellos los recogen y los guardan en
esos frascos. Pero nadie viene a buscarlos. Me volvió a ofrecer al pequeño.
Ayer me decidí –no es fácil vivir solo-. Llené la bañera de agua y me puse la
corbata. Me entregó al chaval y, cabizbajo, inicié mi marcha. Antes de cruzar
el umbral sentí su voz cómplice: “te la puedes llevar, ni siquiera recuerdo
desde cuando está aquí”. Llegué a pensar que nunca me lo diría.
Ahora los tres somos felices, una
verdadera familia: el niño, la sirena y yo.
(6/11/2012): Acabó el mes y este relato ha sido elegido entre los ganadores de Octubre. Aquí tenéis el fallo del jurado. Comparto podium con Mònica Sampere y entre los finalistas podéis encontrar los relatos de otros dos buenos amigos: Fernando Martínez y Mar Horno.
Con esa exactitud tan característica de la ciencia, así
amanecía en mi pueblo. El sol dibujaba una circunferencia perfecta de
tonalidades púrpuras. Hasta que, un lunes, el cielo clareó de
un color inédito, un verde esmeralda que pronto fue jade. Después un
melón gigante emergió detrás del horizonte. Desde la plaza observábamos
las bandadas de pájaros picotear el nuevo astro rey. Luego llegó la
oscuridad. Había cierta preocupación pero al día siguiente el alba despuntó
de color salmón –coral, decían los más atrevidos-. Los vecinos hacían
apuestas. Entonces apareció la zanahoria tiñéndolo todo de naranja.
Recuerdo ese día porque, con tanto alboroto, llegamos tarde a la escuela.
__________________________ Este relato ha quedado finalista semanal en el concurso de Relatos en cadena Ser. He perdido la final ante un gran amigo, Miguel Ángel Flores, pero sobre todo he perdido la final ante un gran escritor y ante un gran micro, que no dudo será finalista anual. Lo seguiremos intentanto.
La
estancia es pequeña, hay una mujer recostada sobre un sillón frailero,
un espejo y una mesa camilla, adornada con una cesta de fruta madura.
“Mantenga esa posición y fije la vista en el espejo”, -reitera el pintor
-. Ella, sentada en la silla, observa su cara -no se reconoce-; sus ojos
de niebla apenas distinguen la imagen, como si solo fuera el retrato
latente de un daguerrotipo revelado con insuficiente luz. Intenta
dibujar una sonrisa en ese espejo mohoso, pero el reflejo no se deja
engañar. El artista esboza en el lienzo una línea, recta y dispersa, es
el único trazo con el que adorna su semblante. Orgulloso
de su obra, recoge sus pertrechos y abandona la sala. La mujer sigue
perdida en su mirada, una soledad prepotente cerca su anatomía, como si
la bolsa amniótica de la vida se hubiera roto hecha añicos. Hace semanas que espera, siempre tuvo un sexto sentido para las cosas de la vida. Sus ojos regresan al espejo, pero la imagen se desvanece.
Ovillada en mil hebras de memoria su cuerpo resbala extinto en la
silla: sus ojos negros, sus ropas negras y su negra existencia. Regresa
el pintor y recoge su guadaña.
Este texto ha sido elegido, junto al de cuatro autores mas, ganador de la convocatoria del mes de septiembre del“II Certamen Internacional de Relato corto...para mesilla de noche”, que organizan los amigos de esta noche te cuento. Ya está abierta la convocatoria de octubre.
El pasado 28 de septiembre, La Microbiblioteca, coincidiendo con el acto de entrega de
premios de su I Concurso anual de microrrelatos, presentó la antología de todos los textos
ganadores y finalistas de esta primera convocatoria. Entre los micros seleccionados se encuentra mi texto “Rebelión en la Biblioteca”, que quedó entre los finalistas del mes de Octubre
2011. La antología (editada en papel y en formato digital) está llena de buenos escritores, de buenos micros y de grandes amigos. Podéis leer "Rebelión en la biblioteca" aquí.
En abril los amigos de esta noche te cuento pusieron en marcha el“II Certamen Internacional de Relato corto...para mesilla de noche”. Cada mes nos ofrecen un tema y la posibilidad de participar escribiendo un relato (máximo 200 palabras).
En septiembre el Certamen nos propone el tema "...como fruta madura”. Tenéis tiempo hasta el 3o de septiembre a las 12 horas. Aquí tenéis toda la información.
Hasta chocarse contra una pila de maderos o caer de bruces sobre
la arena; así finaliza cada día su ensayo. Hoy se levanta y vuelve a intentarlo
–ha soñado completar su primera voltereta-, se ajusta el maillot, entalca sus manos y retorna
al trapecio. Una nueva caída enmudece la carpa; el director, alertado por el
estruendo, irrumpe en la pista: le recuerda que el circo es orden y disciplina; que su obligación es ejercitar el
número que hacía su abuelo, el mismo que ahora representa su padre. Al compás
del látigo, cabizbajo y con los ojos vidriosos, alza su trompa y salta
rítmicamente entre los taburetes.
Este es el microrrelato que
presenté esta semana al Concurso de Relatos en Cadena Ser, pero sólo ha
conseguido chocar contra una pila de maderos –la frase de inicio que nos dejó
el ganador de la semana anterior- . Lo mejor es que este micro, pasa a formar parte de los micros de Circo, éste hace el número 20.
Los tengo reunidos en su carpa: pasen y vean...
Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos; alguien se aproxima. Tras un crujir de
maderas arratonadas, asoma María. Veo mi felicidad reflejada en su cristalino. Desde la ventana
puedo divisar el jardín convertido en improvisado patíbulo y el balancear de
los cuerpos del resto de cazadores. Todo es normal: las tostadas con
mantequilla, el ladrido nervioso de los lebreles, el rictus cansino de los
ahorcados; incluso el cuchillo bañado en sangre parece que siempre estuvo en su
mano. Se acerca blandiendo una sonrisa inédita - no sé porqué me mira así -;
nunca me gustó la caza, pero el traje de trampero me sienta de maravilla.
Con este texto participé esta semana en REC.
Hacía demasiado tiempo que no escribía nada, hacerlo y publicar en el Blog ya es todo un éxito. Espero que
seáis benevolentes, prometo mejorar. Me siento como después de una fractura,
hay que hacer recuperación y andar poco a poco - espero no caerme-. Un abrazo a
tod@s los que habéis seguido ahí.
Los amigos de "La Esfera Cultural" han comunicado hoy el fallo de la Convocatoria "Historias de Portería". Mi texto "Cristales Rotos" ha quedado entre los textos finalistas. El relato ganador es el escrito por Ana M González Rinne. Aquí tenéis la resolución final del jurado. Felicidades a la ganadora y a los finalistas, entre ellos podéis encontrar a Javier Ximens, un gran amigo.
Le tengo un cariño especial a este texto, especialmente porque representa un cambio importante en mi registro de escritura habitual. Os lo dejo aquí, por si alguien no lo ha leído; recomiendo escuchar la narración que realizó La Voz Silenciosa, con efectos especiales incluidos.
Dejen de hacer ruido. No son
horas, vecinos de mierda. Ding-dong. Ding-dong. No hay nadie, Braulio está
muerto, María está muerta. Todos estamos muertos. Ding-dong. Dejen tranquilo el puto timbre que
me duele la cabeza. Dejen de aporrear la puerta, tengo resaca, llevo tres días
bebiendo veneno. Braulio no está, está muerto. Tampoco está María. Se suicidó
el espejo. Punto. No hay nada más que explicar. Dejen de joder.
Sabía que pasaría esto. Lo
sabía. Mierda dije, cuando la vi desnuda en el sofá. Su piel blanca con
pequitas y esas tetas. Mierda. Los
pezones grandes, como la luna llena, y el sol del mediodía entre sus piernas.
No pongas esa cara de idiota, siempre serás un fracasado. Si te llamas Braulio
siempre serás un fracasado. Le avisé, esa María es demasiada mujer para ti.
Ella vive en el Ático, pero se ha ido, o se murió. Para mí se ha muerto, dijo
Braulio. O duerme en su hamaca. Eso es lo que ocurre, Braulio. Ella duerme
plácidamente en su terraza. Te lo dije. Eres un amo gilipollas. Ding-dong. Dejen de molestar cabrones.
No me pregunten a mí por qué a un gato marrón, con pelos de
alambre, le pusieron Negro. Tampoco se
lo preguntan a Braulio, lleva tres días en la cama sin levantarse. Flota sobre
una nube de humo y pastillas blancas. Apesta a whisky barato, a tabaco. Braulio, mierda, esto es cosa seria, levántate,
abre la ventana y haz algo. Lánzate al vacío. Algo. Acaba con esto de una puta
vez. Muérete, pero antes ponme de comer. Ding-dong. En el balcón hay un espejo.
Me gustan los espejos. Llueve. Me gusta la lluvia. Me gusta la lluvia de
espejos. ¡Crash! ¡crash! sobre el asfalto, ¡crash! ¡crash! sobre las cabezas.
María tiene un gato idiota.
Morirás gordo, infectado de colesterol, gordo y feliz, le dije. Vaya mierda de
muerte. Vaya mierda de gato. Me miró y me dijo gato loco, eres un gato loco. Ding-dong.
Dejen de gritar de una puta vez. Tengo hambre, no hay agua, ni comida. Menuda
porquería de whisky, si pudiera ahogarme en un plato de espaguetis. El cigarro
encendido, el humo. Las flores están marchitas. Le araño la cara, le muerdo la
pierna. Despierta Braulio, hay fuego. Esto es cosa seria. Braulio, sólo las brujas mueren en la
hoguera.
Ding-dong. No se metan en la
vida de los demás. Braulio llaman al
timbre, no seas idiota. Despierta. La María era mucha mujer para ti. Te avisé y
ahora no puedo respirar. ¡Niinooo!
¡niinooo¡, ulular de sirenas. Aporrean la puerta Braulio. Despierta.
Esto es cosa seria. Hay fuego. Yo también me acuerdo de sus pezones grandes.
Claro que me acuerdo, Braulio. Grandes como la luna. Mierda. Estamos muertos,
todos estamos muertos. Saldremos de esta Braulio, nos mudaremos y olvidaremos
juntos a la María. Llueven farolas amarillas. Ding-dong. Dejen de joder vecinos
de mierda. Se suicidó el espejo, no hay nada más que contar. ¡Crash! ¡chrash!,
cristales rotos sobre el asfalto.
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(*) De todos los relatos participantes se ha realizado una selección de 65 relatos, que conformarán el libro "Historias de portería". Un libro lleno de buenos escritores y de buenos amigos.