viernes, 25 de octubre de 2013

333 Realidades paralelas


La sirena está vomitando otra vez. Hoy ha bebido demasiado. Se llama Pilar, el nombre se lo he puesto yo. Estaba en la bañera cuando alquilé el apartamento. Menudo susto me pegué.  Gruñe y mueve la cola porque no quiere estar atada. Cuando se porta bien cenamos juntos, le gusta el vino y escuchar boleros. Come demasiado.


Hoy le he pedido que se case conmigo, pero ella ha respondido que no, que las sirenas no existen. Y seguro que tiene razón. Ahora estoy enfadado y hago como que no la veo. 

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Siempre quise tener una sirena en la bañera, un hipopótamo como mascota, un amigo de hojalata. Vivir en un espejismo, lleno de palmeras. Bañarme en el cielo y volar entre las nubes. Siempre quise tener una tarde de domingo guardada en el bolsillo, una caja de sonrisas en la despensa y una botella de besos en la nevera.  

jueves, 29 de agosto de 2013

332 Obediencia debida



Hacía días que el sargento deambulaba solitario por las trincheras, pero aquella noche entró en el barracón y se sentó a comer con la tropa. A media cena se levantó y nos preguntó para qué lustrábamos cada mañana las bayonetas, para qué ajusticiábamos a los desertores, para qué engrasábamos los fusiles cuando hacía meses que no había munición,  cuando nadie respondía a la radio y nada se sabía del general.  Luego estrelló el plato contra el suelo.


Para qué, nos gritó, si el enemigo regresó a casa, si la guerra hace años que terminó.  

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Poco a poco habrá que regresar a la realidad, a las costumbres, al reloj, a la rutina... A eso que llamamos la vida. Aunque no queramos habrá que regresar. Habrá que volver y aprovechar las tardes para mirar por la ventana. Habrá que disfrutar de las pequeñas cosas. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

331 Cosas del verano

1. Ganador semanal del concurso Relatos de verano en cadena SER


Estos días me escondo del mundo, por tierras de Zamora. Por las mañanas me pierdo por una carretera de cuento, donde el viento me habla. Lo hago en bicicleta. Allí vi esta garza sobrevolando los pinares. Allí nació este micro que ha sido el ganador semanal del Concurso de Relatos de Verano, organizado por la Escuela de Escritores y la Cadena Ser.

|Origami|


Mamá se pasa el año cocinando, limpiando la casa, comprando, también plancha y nos ayuda en las tareas escolares. Papá llega y se sienta en el sofá.  Este año hemos alquilado un apartamento en la playa. Ayer estábamos  cenando y mamá dejó de servir la sopa, nos miró a los tres  y empezó a contorsionarse: primero flexionó los brazos, luego se inclinó, se volvió de espaldas, dio un giro y después otro. Se desplegó, hizo otra contorsión y una vuelta completa, hasta acabar convertida en una garza de papel. Ahora sobrevuela las azoteas mientras papá la persigue, lloroso, en bicicleta. 

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2. Seleccionado para la Audiología "Viejos amigos"


El escritor Pablo Gonz está trabajando una audioantología solidaria de microrrelatos sobre la vejez. La semana pasada publicó la lista de textos que participaran en este proyecto, y dos de mis microrrelatos formaran parte de esa Audioantología. 



Es un honor formar parte de este proyecto, y compartirlo con una larga lista de buenos escritores y de buenos amigos. Aquí podéis conocer la lista completa de los textos incluidos.

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3. Cinco micros traducidos al francés.




Muchas veces "el idioma" es una frontera infranqueable para las palabras. Gracias a Caroline Lepage, catedrática de la Universidad de Poitiers, cinco de mis micros han traspasado los Pirineos y los podéis leer en francés. Aquí tenéis el enlace. 



Gracias a Caroline, y a la gente del Blog de traducción Tradabordo por este regalo, y gracias a Elena Casero Viana, que ha hecho de mensajera entre dos mundos. Y a vosotros por leerlos.




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Disfrutad de estos días de descanso. Disfrutad de las cosas pequeñas de la vida.

viernes, 21 de junio de 2013

330 Relatos en cadena SER

|El perro de papá|

Desde entonces papá ya nunca juega con él. Pluto corretea a su alrededor, salta, ladra, y al final se queda tumbado en el felpudo. Pero nunca ocurre nada. Mamá, cada mañana,  le pone una camisa y esa corbata que le ha comprado. Luego, con nuestra ayuda, lo sienta en el sofá.  Ella se viste con faldas de colores y  ya no se pinta los labios de mercromina, ni llora después de cenar. Papá, sin aquel grito ronco, sin mirada que asuste y con la baba entre los labios, parece otro. A ella le gusta así, tan indefenso, tan callado, tan poca cosa. Tan persona. Eso dice. 
A nosotros también. 

©  Xavier Blanco 2013.

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Con este texto participé esta semana - sin éxito- en el concurso de Relatos en cadena Ser.  Ahora habrá que descansar y esperar a que regrese el concurso en septiembre. Este año la final anual está llena de grandes amigos y amigas: David Figueroa, Migueangel Flores, Mar Horno, Mònica Sampere,Yolanda Nava...Menuda final. 

sábado, 15 de junio de 2013

329 Diluvio universal


Una mujer llora sentada sobre el margen de un camino. Con una mano sujeta su barbilla. No es un llanto acongojado y, por la cadencia, podemos discernir que ni siquiera se trata de un ataque de ira. Sólo llora.  Se acerca un hombre con paso tranquilo. Sin mirarla, sin mediar palabra alguna, se sienta a su lado y  comienza a llorar. Lo hacen al unísono, en idéntico tono, en igual gesto, como si lo hubieran ensayado una y mil veces. Se aproxima una fila de seres anónimos perfectamente alineados. No se divisa el final. Llegan, se sientan en silencio e inician el llanto. Los ojos enrojecidos y la mirada perdida. No hay disonancias. Sólo lloran. Como si lo hicieran cada día de su vida, como si el destino les hubiera reservado ese papel. A todos y a cada uno.

©  Xavier Blanco 2013

sábado, 1 de junio de 2013

328 Esta noche te cuento



|Aniversario|

Me abandonó el sueño y empecé a contar los minutos. Uno detrás de otro. Intenté matar el silencio a puñaladas, a gritos, con todas mis fuerzas. También desnucar la oscuridad. Matarlo todo a golpes secos, a ritmo de olvido. Encendí la luz, pero los muertos no duermen, se sientan al borde de la cama y te miran con sus ojos vacíos. Luego deambulé por la casa, me acerqué al ventanal; llovían palabras que cuarteaban los cristales: víctima, soledad, culpa. Vocablos que infectan las heridas. Me asfixiaba, abrí las puertas, las ventanas, los cajones. Se habían acabado las pastillas. Quise huir y volar con una escoba, planear entre las nubes; ni siquiera tuve agallas. Chillé. Conté otra vez los minutos, los segundos, pero el tiempo nunca se acaba. Ese ruido metálico seguía carcomiéndome las entrañas. La casa olía  a goma quemada. Franqueé la puerta de la habitación y mi pequeña sonreía, vestida de princesa, desde una foto colgada en la pared. Me hablaron los juguetes. Luego cerré los ojos y escalé montañas, para acabar  tirada en el suelo.
Sigo aquí, inmóvil. Todo está lleno de lodo.

No frené a tiempo, eso fue lo único que ocurrió.   

©  Xavier Blanco 2013


Última hora (6/6/2013) : Este relato ha sido elegido entre los mencionados por el jurado. Aquí puedes leer los relatos ganadores y los mencionados.
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Esta es mi participación mensual en ...

esta noche te cuento.  
Aquí podéis leer y comentar el resto de relatos participantes. El tema del mes de mayo era: ...qué le pasa a la princesa... 
La ilustradora es PETRA ACERO. 




martes, 28 de mayo de 2013

327 III Microquedada relatista

|La abuela|

La abuela vive en el ático de un edificio alto y viejo. El portero es un anciano simpático, ataviado con un traje de húsar y una chistera roja  en la cabeza.

Cuando voy a visitarla no puedo pararme en ningún piso. “Directo al ático”, dice siempre la abuela. Yo le hago caso, pero algunos días el ascensor se detiene y abre sus puertas. Hoy se ha parado tres veces. En el primer piso sentí  el azuzar de un látigo sobre la moqueta gastada, luego apareció  un león decrépito que recorría inquieto el pasillo. En el segundo era de noche y un conejo blanco cojeaba, perseguido por un redoble de tambores; el mago permanecía inmóvil sobre su silla de ruedas. En el tercer  piso  los payasos, cercados por una pléyade de viejas equilibristas, lloraban.

El ático tiene una terraza y  sobre las cuerdas de tender se bambolea una carpa de colores. La abuela me hace palomitas y siempre me explica historias de cuando ella era trapecista -“la más famosa”, me repite como si mañana partiera de gira hacia las capitales más importantes del mundo-. Yo le digo: "cuéntame, abuela", y ella se pone su maillot blanco. Luego se aprieta el moño,  entalca sus manos y vuela sobre las azoteas.

©  Xavier Blanco 2013


Con este texto la serie "Sueños de Circo" llega a 23 relatos. Los podéis encontrar, todos juntos, bajo la misma carpa. Aquí los podéis leer todos.


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Este es el micro que leí en la III Microquedada relatista. El micro tuneado le tocó a Ana Crespo Tudela (de ella son las fotos). Gracias Ana, espero que te haya gustado.



jueves, 16 de mayo de 2013

326 Microrrelatos indignados




|El hechicero|


No sucedió nada de lo que profetizó el hechicero. No se abrió el cielo en mil canales hasta inundar los campos y la aldea.  No llovieron rayos cegadores, ni siquiera inmensas bolas de fuego. Nada de eso aconteció. Pero ya no hay marcha atrás, el gran maestro dijo que lo quemáramos todo –las casas y las cosechas-  para que no cayeran en manos del enemigo. El hechicero sigue con sus prédicas al gran Manitú por habernos salvado de la tragedia. El camino está embarrado y empiezan a caer los primeros copos de nieve. Marchamos en fila. Los niños tienen frío. Hay caras de júbilo porque Dios se apiadó de nosotros. Y sin embargo.

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Esta es mi aportación  en la II Primavera de Microrrelatos Indignados organizada por :


martes, 7 de mayo de 2013

325 El accidente


|El accidente|

El niño había ensayado, sin descanso, su papel en la obra. Una tarde tras otra,  frente al espejo, había memorizado cada una de las palabras, cada uno de los gestos. También las risas. Ahora imaginen el estreno: la platea está llena de padres y madres arrellanados en el terciopelo rojo de los sillones; se abre el telón, un haz de luz ilumina el escenario, pero no hay aplausos, ni discursos de bienvenida. Todo es penumbra. Tañen las cuerdas de un violín que solloza incansable. Y después nada. Sólo un silencio gastado y ese maldito foco alumbrando una corona de flores. 

©  Xavier Blanco 2013

jueves, 18 de abril de 2013

324 Microrrelatos indignados



| Marionetas|


La ciudad se aletarga. La calle está saturada de seres imprecisos. Crecen rascacielos entre los árboles. Todos caminan en silencio, enredados en la afonía de la noche. Intento confundirme entre ellos. Les rozo las manos e imito su caminar lento. Pero no hay respuestas, no hay miradas, ni siquiera una sonrisa esquiva o un gesto de reproche. Marchan ordenados, uno detrás de otro; equidistantes, formando una línea infinita.  Llueven luces de neón. Veo un individuo que acelera su paso, que huye de la fila. El resto sigue su caminar impasible. Luego  cae y su cuerpo queda tendido en el asfalto. Se acercan dos hombres uniformados y vuelven a ligar las cuerdas a la cruceta. Él se levanta  robotizado y se  incorpora a la hilera. Por sus mejillas de madera caen dos lágrimas que inundan el pavimento. Miro a mi alrededor, pero no distingo más color que el gris,  ni reconozco más sonido que el chirrido amargo de sus lloros al estrellarse contra el suelo. Todos sollozan. Asustado empiezo a correr hacía la lejanía. La línea del horizonte es cóncava y,  entre ella y el cielo, sólo se alza el vacío. Nadie me mira, nadie me habla. Me persiguen. Corro. 



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Esta es mi aportación  en la II Primavera de Microrrelatos Indignados organizada por :

martes, 9 de abril de 2013

323 Ganador semanal de Wonderland








| Olvido |


Está despierto. Rebusco la mejor sonrisa y me allego. Clava sus ojos en mi rostro,  como si fuera un abismo, como si la memoria se resbalara entre las manos. Intento regalarle una mueca simpática. Con sus dedos rugosos me acaricia los pómulos. También las cejas. Parece que hoy será el día: le muestro las fotos, señalo a la niña y después al hombre, pero no responde. Luego gira la cabeza y su vista naufraga en la ventana. Escondo las lágrimas en el pañuelo y guardo las fotos en el bolso. Como siempre. Quizás mañana -musita la enfermera. Quizás mañana -respondo.



©  Xavier Blanco 2013

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Hoy, el programa cultural Wonderland de RNE4 ha elegido mi relato  "Olvido"  como ganador del concurso semanal de microrrelatos. Hace unos meses, en Enero de 2013  mi microrrelato "En el geriátrico (Carta a los Reyes magos)"  mereció el mismo premio. Igual ocurrió en Noviembre de 2012, con mi cuento "En el Orfanato" y en Noviembre del  2011, cuando mi relato "Obra maestra" ganó el mismo concurso.  Aquí podéis leer "Obra maestra", en casa de Alberto Corujo. 


Algunas veces la vida te regala pequeños momentos, nubes con forma de elefante, sueños de golosina, como aquellos que te dejaba el Ratoncito Pérez cuando se te caía un diente. Uno quisiera ser siempre un niño y reírse de la vida, de esa que pasa y que de pronto -sin darnos cuenta- son años. Porque al final somos sólo eso: recuerdos y memoria.



sábado, 6 de abril de 2013

322 Era ella (traducido al italiano)


Estos son aquellos regalos que llegan sigilosos en la noche, como las chocolatinas que dejaba el Ratoncito Pérez cuando se me caía un diente.  Como las primeras olas del verano. Stefano Valente ha traducido -al italiano- mi micro "Era ella" y lo ha publicado en su blog Il Sogno del Minotauro. Os recomiendo visitar su Blog, está lleno de grandes amigos. Gracias Stefano.



Era lei

Lo giuro. L’ho veduta stamattina, non ho alcun dubbio. Viaggiavamo insieme nello stesso vagone del treno. L’ho sentita vicino. Non l’ho persa di vista. Lei non ha notato la mia presenza. Quegli occhi, quello sguardo. Era lei. Sono sceso dal treno alla prima fermata. La mia paura l’ha incuriosita. Si è messa a ridere. Sono passate sei ore e sento ancora il panico nel corpo. Continuo a vagabondare sulla banchina ferroviaria. Non so dove mi trovo. Tranquillo, fermo, da nessuna parte. La differenza tra la sorte e la morte è solo una lettera. Ve lo assicuro. Era lei.

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El micro, en castellano

Era ella

Lo juro. La he visto esta mañana, no tengo ninguna duda. Viajábamos juntos en el mismo vagón de tren. La sentí cerca. No la he perdido de vista. No ha reparado en mi presencia. Esos ojos, esa mirada. Era ella. Descendí del vagón en la primera parada. Curioseó mi miedo. Se reía. Han pasado seis horas y  todavía tengo el pánico en el cuerpo. Sigo deambulando por el andén. No se dónde estoy. Quieto, parado, en ninguna parte. La diferencia entre la suerte y la muerte es sólo  una letra. Os lo prometo. Era ella.


© Xavier Blanco 2011.