viernes, 18 de enero de 2013

313 Rutinas


Descolgué el teléfono de madrugada: “Hola soy María”. Me llamaba para  suplicarme que abandonara la ciudad. Me explicó, nerviosa,  que una nube de fuego se acercaba, que el aire sería irrespirable. Llevaba dos horas conduciendo por la carretera que atraviesa el desierto -me pareció la ruta de huida más segura-, cuando una señal de tráfico rasgó la invariabilidad del paisaje. Me sorprendió por lo inusual: “peligro, animales sueltos”. Entonces una bandada de unicornios alados cruzó el cielo. Proseguí mi camino y  una nueva señal requirió mi atención: “paso de peatones”. Frené en seco. Sorprendido miré hacia la derecha, luego hacia la izquierda. Todo era arena. Una anciana emergió entre las dunas. Caminaba con un bastón, unas gafas negras y un perro guía. Ayudada por el animal atravesó la carretera hasta desaparecer entre los montículos. Dejó una bolsa en el arcén. Descendí del vehículo: nada, nadie. Recogí el paquete, dentro había una caracola, de esas que se expanden hasta tocar el universo, y al acercármela  escuche la risa  ostentosa de María. El viento comenzó a silbar y el cielo adoptó un color desafiante.  En ese momento miré el reloj, giré el volante y tomé el camino de regreso. Casi llego tarde al trabajo. Ni siquiera conozco a nadie que se llame María. Y sin embargo.

©  Xavier Blanco 2013.

12 comentarios:

  1. Bueno, quizá la hayas confundido con la otra María. A veces sucede.
    Muy bueno.

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  2. Una rutina llena de fantasía. que alegra una mañana.
    Saludos

    Anna J R

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  3. Un a versión muy subrealista del dejarse llevar por el instinto. Me ha encantado.

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  4. jajaja muy buen título. Me ha gustado mucho este viaje entre sueños o no...
    Un saludo

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  5. Me gusta esta paranoia, esta vuelta y revuelta.

    Un abrazo!

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  6. María de mis pecados. Esa que habita en las curvas de ida al trabajo, mal desayunado. Me gustó.

    Un abrazo

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  7. Oye, ¿no sería Eva? pobre la pobre desde tiempos immemoriales tiene la cupa de todo lo que le ocurrió a la Humanidad...
    Un beso

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  8. He disfrutado con esta exhibición de imaginación desbordante y deliciosa.

    Felicidades.

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  9. Siempre me pregunto, cuando te leo, qué tiene que ser leer una novela tuya, una gran novela, tu novela; pero acabo concluyendo que la brevedad de este género es una virtud más donde aún brillan con mayor fuerza las palabras que escoges.

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  10. ¡Qué delicia! No recuerdo cuando lo leí por primera vez que con tus textos pasa como con los buenos vinos, mejoran con el tiempo. Es una maravilla, de tus mejores micros, imaginativo, onírico, original, surrealista, divertido y con ese final abierto que tanto nos gusta. Un abrazo.

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