martes, 4 de noviembre de 2014

345 Quietud

A Miguelágel Flores

Lo normal es que las visitas pasen de largo. Que, alguna vez, una criatura  se detenga, lo mire confundido y, a hurtadillas, le roce un brazo. Lo normal, es que intente esbozar, sin éxito, una sonrisa.  Que pase los días sentado en su silla de ruedas, con la vista perdida, sin recuerdos, como si nunca hubiera existido. Lo normal, es que el aire que ventea el patio del geriátrico  mueva esa hilacha que cuelga de su pernera. Que el viejo sueñe con arrancarla; con doblar su cuerpo enjuto, aun sabiendo que es un imposible. 

©  Xavier Blanco 2014

6 comentarios:

  1. Hola, Xavier. Qué bueno leerte de nuevo.

    Desesperante llegar a ese estado de falta total de autonomía personal en soledad. Y qué bien lo cuentas.

    Un abrazo.

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  2. Qué bueno, company, qué bueno. Gracias por dedicármelo. Es todo un detalle, de verdad. Y lo es para mí también, además, que lo hagas después de un mes de esta manera.
    Un abrazo, Xavi

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  3. Cada vez que te leo veo en imaginario lo real. Gracias Xavi

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  4. Es muy bueno, narras con muy alto nivel y lo haces que parezca fácil y normal al contarlo, eres un crac, muy bonito. Abrazos

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  5. Genial, me sumo a lo comentado y añado que, por favor, te prodigues un poquito más, que se te echa de menos.

    Un abrazo.

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  6. Nos pasamos la vida renegando de lo cotidiano, de lo rutinario y cuando acciones rutinarias son imposibles nos desesperamos. Qué bien cuentas las pequeñas cosas de la vida que tienen mucha importancia.

    un abrazo

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