martes, 29 de mayo de 2012

266 Marionetas


La ciudad se aletarga. La calle está saturada de seres imprecisos. Crecen rascacielos entre los árboles. Todos caminan en silencio, enredados en la afonía de la noche. Intento confundirme entre ellos. Les rozo las manos e imito su caminar lento. Pero no hay respuestas, no hay miradas, ni siquiera una sonrisa esquiva o un gesto de reproche. Marchan ordenados, uno detrás de otro; equidistantes, formando una línea infinita.  Llueven luces de neón. Veo un individuo que acelera su paso, que huye de la fila. El resto sigue su caminar impasible. Luego  cae y su cuerpo queda tendido en el asfalto. Se acercan dos hombres uniformados y vuelven a ligar las cuerdas a la cruceta. Él se levanta  robotizado y se  incorpora a la hilera. Por sus mejillas de madera caen dos lágrimas que inundan el pavimento. Miro a mi alrededor, pero no distingo más color que el gris,  ni reconozco más sonido que el chirrido amargo de sus lloros al estrellarse contra el suelo. Todos sollozan. Asustado empiezo a correr hacía la lejanía. La línea del horizonte es cóncava y,  entre ella y el cielo, sólo se alza el vacío. Nadie me mira, nadie me habla. Me persiguen. Corro. 

©  Xavier Blanco 2012.

17 comentarios:

  1. Qué miedo! El final es muy impactante con esa línea cóncava. Imagino que caerá en breve y tendrá un lloro de chirrido amargo.
    Un abrazo

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    1. Ana, gracias por pasar y por comentar. Si, caerá, pero no por la linea cóncava, caerá pro las cuerdas que penden de su cuello, y de sus hombros.
      Un abrazo

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  2. Una vez más, Xavier, logras encontrar el tono con el que enredarnos desde la priimera frase de tu relato.

    Ceñido a ese registro tuyo -que te destaca- consigues con frases cortas y contundentes generar en el lector un desasosiego profundo.

    Lo increíble es que dentro de la fantasía logras encajar un esquema de acción posible que hace verosímil lo que leemos.

    Un abrazo admirado.

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    1. Hola Pedro, gracias por seguir aquí, compartiendo con todos nosotros. Sí, este micro es muy mío, lo reconozco. La idea era trasmitir esa sensación de desasosiego, de desesperanza.
      Un abrazo

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  3. Inquietante. Marionetas que sienten en un mundo que en el horizonte se termina.
    Muy bueno, Xavier.
    Un beso.

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    1. Sara, esas marionetas somos un poco todos nosotros, que aceptamos la injusta realidad que nos rodea. Hay que correr, aunque sea arrastrando las cuerdas.
      Un abrazo

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  4. Agobiante, orínico. Personajes y acciones reales e imaginadas. Un mundo cóncavo: todos atrapados. ¿Por qué nos haces esto, Xavier?
    Un abrazo... convexo.

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    1. Petra, gracias por ese abrazo convexo. Aunque parezca imaginario, todo es real. Sí, todos atrapados en la rutina, en el transitar sin rumbo, con el norte perdido, en el vivir sin soñar, en el vivir sin fantasía. Gracias Petra.

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  5. Tal y como dice Pedro, consigues captar la atención desde la primera línea y arrastrarnos con ese tono onírico e irreal a una situación inquietante y extraña, pero creíble.
    Espero que esa carrera final, esa huida, abra una puerta a la normalidad, a la esperanza.
    Excelente micro.

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    1. Yolanda gracias por el comentario. Mi objetivo principal era dotar al texto de la máxima verosimilitud. Esa huída es la reveldía, es soltarse las cuerdas de la cruceta y correr por el camino de la voluntad.
      Un abrazo

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  6. Ligando las cuerdas en la cruceta...Da miedo porque pasa.
    Muy bueno.

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    1. Gracias CGD, creo que todos tenemos alguna vez esa sensación de ser simple amrionetas. Y por mas altoq ue miramos somos incapaces de ver la manoq ue mueve las crucetas.
      Una abrazo

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    1. Luisa, gracias por pasar y comentar. Un abrazo. Corro.

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  8. El intento de dejarse llevar por lo que hace una mayoría cuando no sabes o no entiendes las cuerdas que los hacen pensar, es un intento en vano. Tu individuo se aleja corriendo de esa masa en hilera que es dirigida por unas cuerdas sociales en las que están atrapados. Corre despavorido, entiendo yo, porque siempre es raro hacer lo que no hace el resto. Y si encima le persiguen para atraparlo y devolverlo a la fila .... el desasosiego del microrrelato cobra mayor fuerza.

    Me parece una metáfora en cierta forma de la vida, de una vida en la que somos marionetas de otros.

    Me gusta Xavier, mucho.
    Un abrazo.

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    1. Esa era la idea Laura, ese personaje intenta ser la voz de la rebeldía. Se escapa de la fila, que no es mas que el canon establecido, la rutina, lo correcto, lo que hay que hacer. Huye, con las cuerdas colgando, pero al final de su gesto sólo hay el vacío, lo desconocido, porque a veces en la vida hay que arriesgarse, y tomar decisiones, que pueden cambiar nuestro rumbo para siempre, y cuando eso ocurre casi nunca somos capaces de esbozar ese nuevoc amino, proque el miedo nos atenaza.
      Un abrazo Laura.

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