A veces la vida es un camino que nos lleva a ninguna parte...
Pronto aprendió que la vida era un camino perpetuo que se bifurca de forma caprichosa. Había que tomar decisiones. Se lió la manta a la cabeza y, un mal día, inició su viaje de ida hacia ninguna parte. Al final llegó a su destino, y allí nació su hija. Imaginar la entristece, se le disipaban los recuerdos. Podía visionar cómo su abuela tejía con su cabello diminutas trenzas. Resonaba en su memoria el sol inmenso de las mañanas, los atardeceres policromos, las noches claras de primavera.

Han pasado los años, pero todavía le cuesta dormir. Algunas noches los sueños se convierten en pesadillas: en gritos que ahogan su cuello, en la sombra de la muerte que acecha tras el batir de las olas, en el agua salada que abrasa su piel, en el miedo al miedo. Revive los días a la deriva, al albor del viento, la noche infinita, los amaneceres fríos e inciertos. Se estremece al recordar aquella maldita patera que naufragó en las costas del primer mundo, donde ella se siente la última, sólo basura. De nada sirve lamentarse, sabe que no es cuestión de tiempo. Ya no recuerda cuando perdió las ilusiones. Al borde del precipicio vagabundea la voz de su madre que le susurra historias, siente sus besos y esa es su única dosis de esperanza. Abraza a su niña, que nunca conocerá a su padre ni a su abuela. Llora, le abate la niebla. Hace tiempo que sabe que no hay billete de vuelta.
© Xavier Blanco 2011.
Xavier, magnifico retrato de la emigración y de lo mal repartido que está el mundo. No es posible que en partes del planeta se derroche y en otros se tengan que marchar para sobrevivir. Ahora aquí muchos se van o nos iremos para trabajar, y puede que seamos protagonistas de una historia como ésta.
ResponderEliminarMuy bien narrada y dibujada.
Un abrazo.
Lamentablemente, hay muchas madres padeciendo igual horror sin haber ido a ninguna parte.
ResponderEliminarla tragedia del hambre, miedo, familias rotas, desempleo, hoy nos iguala.
Gran texto
Un fuerte abrazo
Yo tengo la inmigración impresa en el código genético, Xavier, (abuelos, padres, tíos y emigrante yo mismo) y puedo decirte que me has rascado el barniz con el que solemos protegernos de la morriña.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Nicolás, Patricia, Pedro.
ResponderEliminarHace algunos meses que escribí este texto, y me gusta especialmente. El mundo que nos ha tocado vivir es tremendamente injusto, desigual...y la desesperación de muchos es la riqueza de unos pocos. Desgraciadamente, como dice Patricia, "Existen otros mundos, pero están en este".
Un abrazo
todos somos emigrantes en cierto grado
ResponderEliminarnunca conoceremos a los nuestros en el fondo, y las oportunidades van en una transportadora que nunca frena
excelente narración Xavi
FELICITACIONES
besitos y feliz inicio de semana
Qué tristeza, qué desesperanza. Todos somos emigrantes cuando nos sentimos desarraigados, lejos de donde fuimos felices. Un saludo.
ResponderEliminarTú lo has dicho muy bien: la desesperación de muchos es la riqueza de unos pocos. Este micro consigue recordarlo.
ResponderEliminarBesitos
El que más me gusta de todo lo que he leído tuyo. Duele. Remueve.
ResponderEliminarTrístisimo y real como la vida misma.
ResponderEliminarAbrazos solidarios.
Venga, literatura comprometida, como debe ser. Has narrado muy bien las dos pateras, la de agua y la de asfalto.
ResponderEliminarElisa, gracias por el comentario, y por las felicitaciones. Tienes razón, todos somos emigrantes...
ResponderEliminarMar, triste abandonar tu cuna, persiguiendo un futuro mejor...ilusiones, sueños que acaban convirtiéndose en una pesadilla.
Elysa, triste mundo este, que basa su equilibrio en el desequilibrio infinito entre los que lo tienen todo y los que no tienen nada.
Montse, gracias por el comentario. No se como entenderlo, me lo llevo en positivo. Duele la vida, la injusticia, duele mucho...
Lola, gracias por pasar por aquí. La vida debe ser peor todavía. ¿Es posible imaginarse la tristeza, el desamparo...? Creo que no.
Ximens, utilicemos todas las armas a nuestro alcance, las palabras es una de las mas potentes. Me gusta escribir, por el gusto de hacerlo, pero nunca renunciaré a decir que este mundo no me gusta.
Un abrazo a todos,
Un triste y crudo retrato de una realidad que solemos ver desde otra perspectiva muy distinta, olvidando el desamparo y el desarraigo que viven los que tienen que abandonar a su gente y a su tierra.
ResponderEliminarUn abrazo,
Una gallega como yo entiende perfectamente este relato. Qué triste...
ResponderEliminarConmovedor, Xavier. Es necesario que en cualquier medio se nos recuerde esta tragedia y estemos obligados a mirarla a la cara.
ResponderEliminarEmigrar no es un capricho es una necesidad vital y, sin embargo, qué poca empatía por parte de la mayoría de gente que ya ha olvidado de que este fue un país del que emigraron millones de trabajadores.
Saludos.
Esperanza, es una realidad invisible, opaca, y que la crisis ha eclipsado, existe esa desesperación. ese desarraigo..
ResponderEliminarQuejica, gracias por volver, Galicia siempre fue tierra de emigrantes.
Sinrima, me alegra verte por aquí otra vez -¿cómo va tu blog, me muero de ganas por visitarlo?.
Emigrar es el único camino que le queda a medio mundo, la otra mitad hacemos lo posible por evitarlo. Es difícil mantener esta ecuación, pobreza de unos igual a bienestar de los otros, pocas ecuaciones para demasiadas incógnitas.
Un abrazo
Xavier, si algún día me decido por crear mi blog, te lo diré.Sigo indecisa.Hasta ahora voy publicando en Foro de Literatura no porque me satisfaga del todo, sino porque es fácil moverse en él.
ResponderEliminarGracias por tu interés.No creo que ningún blog supere el tuyo.
Un abrazo.
Sinrima, gracias por esos comentarios tan elogiosos. Espero deseoso la noticia.
ResponderEliminarUn abrazo
La vida es camino de ida y vuelta, no siempre al destino deseado, ida hacia nuestros sueños y aspiraciones , vuelta a donde la marea nos arrastre.
ResponderEliminarSeguro que existe nuestro lugar en el mundo, pero hay que lograr la brújula que nos lo posicione.
Gorka, un saludo, gracias por pasar por aquí. Seguro que existe nuestro lugar en el mundo, pero no siempre lo encontramos.
ResponderEliminarUn abrazo